Oponiendome a la subida de impuestos que recomienda el Defensor del Pueblo en funciones


Ampliando la información que ayer publiqué sobre mi intervención en el debate posterior a la presentación por el Defensor del Pueblo (ef), Francisco Fernández Marugán, del informe de gestión correspondiente a 2021, adjunto ahora el enlace al diario de sesiones y transcribo la intervención lieral que pronuncié desde la tribuna del Congreso:

https://www.congreso.es/public_oficiales/L14/CONG/DS/PL/DSCD-14-PL-125.PDF

"Señor Fernández Marugán, defensor del pueblo en funciones, saludos cordiales del Grupo Parlamentario Popular con ocasión de la presentación del informe anual de gestión del año 2020. Hablamos, ciertamente, de un año marcado por la pandemia mundial de la COVID-19 que golpeó duramente a España y  ello sin duda, influyó en el incremento tan notable de las quejas en relación con el año precedente, un 41,5 % más. Afirma usted que esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de valorar el protagonismo del Estado, de los servicios y de las prestaciones públicas, y es cierto, pero destacando que consolidó a las comunidades autónomas, que suplieron constantemente las lagunas del Gobierno de España.

Señor Marugán, reconocemos el trabajo interno de la institución, pero debemos lamentar, y lo hacemos hoy también aquí, la tardanza en informar a las Cortes Generales, de las que usted es un alto comisionado, sobre las diferentes quejas recibidas por parte de los ciudadanos en el mismo año 2020 y las gestiones que usted hacía para atenderles. Tuvimos que esperar hasta el 26 de noviembre de 2020, cuando se lo habíamos pedido varios grupos ya desde abril de ese mismo año. Desde luego, eso amparado siempre por el Grupo Socialista y el Grupo Parlamentario de Unidas Podemos.

Señorías, abordaré simplemente tres temas del extensísimo informe del Defensor del Pueblo. En primer lugar, la sanidad, la gran preocupación durante el año 2020. Usted da cuenta en su informe de que recibió el triple de quejas en materia sanitaria, la mayoría de ellas relacionadas con la COVID-19. Usted habla de que la pandemia agudizó las debilidades del Sistema Nacional de Salud, conformado, según dice, por los servicios de salud de las comunidades autónomas, pero su informe apenas pone de manifiesto las carencias de gestión del Ministerio de Sanidad como máximo responsable de salud pública. No se pronuncia sobre la respuesta tardía e insuficiente ante las alertas de la pandemia que llegaban ni sobre la inexistencia del comité de expertos que escandalizó a este país. Tampoco le ha concedido usted importancia a la cuantificación del número de víctimas. Tampoco se pronuncia sobre la falta de transparencia de los entes vinculados al Ministerio de Sanidad, como, por ejemplo, que no tengamos actas ni de las sesiones de la Comisión de Salud Pública ni del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Aboga usted por que lleguemos a grandes acuerdos y a medidas legislativas en materia sanitaria, pero lo cierto es que el Gobierno no ha puesto hasta este momento en marcha ninguna de las medidas pactadas en la Comisión de Reconstrucción ni ha creado la agencia estatal de salud pública. En su informe, señor defensor, usted afirma con rotundidad que la legislación vigente en este momento en materia de salud pública del año 1986, junto con la autonómica, era más que suficiente y sigue siendo más que suficiente para adoptar medidas especiales de protección de la salud pública en situaciones de grave riesgo, por parte de las autoridades sanitarias. Pero no esperen ustedes encontrar en el informe ninguna recomendación de que se apruebe esa ley estatal de pandemias que están reclamando las comunidades autónomas, los tribunales superiores de Justicia, el Consejo de Estado y las corporaciones locales, una ley que salvaría vidas y permitiría suplir estas diferencias de los tribunales en temas, por ejemplo, como el pasaporte COVID o los toques de queda.

Abordo ahora la cuestión de la actividad económica, a la que el defensor le ha dedicado una amplia extensión. Sí, señor defensor, la crisis económica que hemos vivido ha sido y está siendo todavía monumental, pero la de España es la peor, con diferencia, de todos los países de la OCDE. El producto interior bruto se contrajo un 19,8 %, 123.000 millones de pérdidas de riqueza en el año 2020, mucho más que todos los años juntos de la anterior crisis del 2008, a la que el señor defensor pretende contraponer la monumental que estamos viviendo. En aquel momento se perdieron, solamente, y bastantes eran, 89.000 millones de euros de riqueza de país. Las administraciones públicas españolas elevaron su endeudamiento en 24 puntos porcentuales — en la Unión Europea esta elevación llegó al 10,3 %—; se han cerrado 107.000 empresas; 724.000 españoles se fueron en el año 2020 al paro; 755.000 en ERTE; batimos el récord de paro juvenil; somos la segunda — con un 34 % por cierto— mayor tasa de paro femenino en el año 2020. 

Y usted, señor defensor, dice que frente a esto hemos reaccionado de una manera satisfactoria — dice usted—, a través de las líneas de liquidez, a través de los ERTE. Por supuesto que los ERTE han sido una extraordinaria medida contemplada en la reforma laboral, aprobada por el Grupo Parlamentario Popular, pero el Gobierno de España se negó a conceder ayudas directas a pesar de las reclamaciones de los sectores afectados, y somos el país que menos ayudas dispuso a este respecto.

Nos parece ya el colmo que el defensor del pueblo se suba a esta tribuna y ejerza de portavoz de Hacienda del Grupo Parlamentario Socialista o, si quieren, de ministro de Hacienda interino, porque el planteamiento que ha dirigido a esta Cámara de subida de impuestos como Defensor del Pueblo, comisionado de todos ustedes, nos parece absolutamente impropio.

¿Qué pensarán en estos momentos los peluqueros, los hosteleros, los comerciantes, las pyme, el taller de reparación de coches, el taller de aluminio, los profesionales, los taxistas, los transportistas, etc. cuando en un momento en el que cuando los consumos no se han recuperado, en que todavía están viviendo una situación de debilidad económica, en la que muchos de ellos todavía no pueden incorporar al personal que tenían bajo su dependencia, en el momento en el que el precio de la energía está más caro que nunca, de que el Defensor del Pueblo — comisionado de todos— se suba a esta tribuna a incitar a la subida de impuestos, con un planteamiento de que no es posible acometer la salida de esta crisis de otra manera — aunque nosotros por supuesto sostenemos que hay alternativas— En definitiva, yo creo que lo único que procede es decirle: señor defensor del pueblo, ejerza usted como tal, no lo haga como defensor del Gobierno, no lo haga como portavoz del Grupo Parlamentario Socialista.

Tiene todo el derecho del mundo a tener su ideología — hasta ahí podíamos llegar—, le hemos valorado a usted como buen diputado cuando se sentaba en esa bancada pero, como defensor del pueblo en esa tribuna, no cuenten con nosotros. Así no, señor defensor del pueblo.

Muchas gracias."

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