Rexeitada polo Congreso a investidura de Pedro Sánchez

O Pleno do Congreso dos Deputados rexeitou a investidura de Pedro Sánchez, candidato á presidencia do Goberno, con 155 votos en contra, 124 votos a favor e 67 abstencións, polo que non logrou a maioría simple (máis votos a favor que en contra) necesaria para ser investido presidente.

Os 124 votos a favor foron dos deputados do Grupo Socialista e do  PRC; mentres que os 155 en contra son dos grupos Popular, Cidadáns,  Vox; os deputados de  Junts  per Catalunya, Coalición Canaria e Navarra Suma (Mixto); e as 67 abstencións corresponden a Unidas Podemos-En  Comú  Podem-Galicia en Común, o Grupo Republicano,o PNV, EH- Bildu e  Compromís.

Ao non obter Pedro Sánchez o respaldo da Cámara, seguindo o establecido no artigo 99.4 da Constitución, poderanse tramitar novas propostas polo mesmo procedemento. Se transcorridos 2 meses, a partir da primeira votación de investidura, ningún candidato houber obtido a confianza, a presidenta do Congreso someterá á firma do Rey o Decreto de disolución de ambas as Cámaras, convocará novas eleccións e comunicarao ao presidente do Senado (art. 99.5 CE e 172.2  RC).

Na terceira xornada da sesión de investidura, os tempos estiveron moi taxados. Non houbo debate, pero si quendas de intervención nos que o candidato, esta vez cun límite de tempo de 10 minutos, puido solicitar o apoio da Cámara. Os representantes dos grupos parlamentarios, de maior a menor número de escanos (salvo o Grupo Socialista, que o fixeron en último lugar) dispuxeron de cinco minutos, como indica o Regulamento, para fixar a súa posición.

Unha vez concluídas as intervencións dos representantes de todos os grupos parlamentarios, ás 15:15 horas, a presidenta do Congreso chamou a votación, que é pública por chamamento. Tras o sorteo por  insaculación, comezou o deputado Luís Santamaría Ruiz e a votación continuou por orde alfabética, mentres que en último lugar votaron os membros do Goberno que son deputados e a Mesa do Congreso, concluíndo a presidenta.


Neste debate interveu polo Grupo Parlamentario Popular, Pablo Casado. Este foi o seu discurso:

“Gracias, señora presidenta.

Y cuando despertó Pedro Sánchez, el elefante morado con lazo amarillo todavía estaba aquí. Como el dinosaurio de Monterroso, Sr. Sánchez, dos días después ahí siguen sus socios, los únicos que usted ha buscado siempre, en todo momento y en todo lugar, Podemos, la izquierda radical y los nacionalistas e independentistas. Y entre medias el espectáculo que han dado ha sido bochornoso.

En vez de aprovechar estos tres meses para pactar civilizadamente, han sometido a España a un zoco de vanidades que no merecemos. Y a ésta altura aún no sabemos quién ha perdido el regateo de este mercado persa de ministerios y vicepresidencias.

Han tenido a los españoles toda la mañana pegados al móvil como una actualización de esa España de los transistores felizmente pasada. Y lo peor de todo. Para nada.

Si le decía anteayer que su gobierno es la historia de un gran vacío, su investidura ya es la historia de un gran fracaso. Y sus consecuencias son de exclusiva responsabilidad suya, tal y como dijo en esta misma tribuna, hace tres años, en otra sesión de investidura.

Señor Sánchez, para este viaje no hacía falta alforjas. Ni discursos grandilocuentes, ni evangelios del buenismo, ni entrevistas canceladas ni comunicados cruzados. Todo ha sido una encarnizada lucha de poder con su socio preferente desde hace quince años, cuando construyeron ese gran cordón sanitario al PP. Y no les han importado las ideas, ni la política, ni siquiera España, sólo cargos y prebendas para duplicar un gobierno ya hipertrofiado. ¿Qué harían para caber aquí?, ¿Quizás llevar a la mesa de taquígrafos más escaños azules?

Han demostrado que son incapaces de pactar para construir, solo se alían para destruir, como en la moción de censura. Hemos pasado de crear un gobierno Frankenstein como decía su predecesor, a una parodia del jovencito Frankenstein, que si no fuera tan letal para España, sólo produciría hilaridad.
Porque sr. Sánchez, usted sólo pacta o intenta pactar siempre:

- Con los que quieren abolir la monarquía parlamentaria.
- Con los que ven la Constitución como un candado.
- Con quienes relativizan el zarpazo criminar de ETA y piden la independencia de Cataluña, o la anexión de Navarra a una imaginaria Euskal Herria.
- Quienes justifican las dictaduras de Cuba o Venezuela o defienden limitar la propiedad privada o la Ley.

Señor Sánchez, ¿compensa haber negociado ser parte de ese eclipse de la historia democrática española? Como dijo Maura en una situación similar, “por mí que no quede”. Nosotros le hemos tendido la mano desde hace meses, para dar estabilidad a España, en el área presupuestaria, territorial, y social, con 11 pactos de Estado que seguimos manteniendo en esta Tribuna.

Desde el principio no hemos engañado a nadie, hemos acudido a las reuniones cuando se nos ha convocado. Hemos dicho a la opinión pública, no en despachos, sino públicamente, cual era nuestra posición. Hemos sido leales con nuestro compatriotas, pero es que usted exigía que le extendiéramos un cheque en blanco, y eso no lo podemos aceptar, pero no solo por el partido, tampoco por los tres millones de desempleados que hoy ven preocupados que el mismo día en que se publica una EPA que los datos del paro desestacionalizado son los peores de hace nueve años, que ustedes estaban mercadeando para derogar la reforma laboral que ha creado dos millones de empleos gracias al PP. Por ellos tampoco podemos permitirlo.

Tampoco podemos firmarles el cheque en blanco por las clases medias que ven espeluznadas cómo revalidan su plan para subirles 6.000 millones de euros en todos los tramos impositivos en los proyectos de Presupuestos General que habían pactado con Podemos; o por las familias que temen que acabe con la libertad de elección de la educación de sus hijos o con la sanidad de los suyos, libertad también de elección; o por los mayores que se entristecen a ver que su esfuerzo por la Transición es ahora cuestionado; o, sobre todo, por nuestros hijos, que el día de mañana se avergonzarán al estudiar esta sesión de investidura como una de las páginas más lamentables de la historia democrática reciente de España.

Sr. Sánchez, no puede pretender seguir jugando a la ruleta rusa con nuestro futuro, y encima pedir que nosotros pongamos la bala. Nosotros seguiremos buscando un proyecto que favorezca la convivencia y el encuentro; un proyecto que defienda la Constitución, la igualdad y la libertad de los españoles; un proyecto que estreche el vínculo entre generaciones, territorios, y acentos; que garantice un Estado que sirva al bienestar de la sociedad y no a una sociedad que tenga que servir al bienestar del Estado o quienes pretenden dirigirlo.

Ya hemos visto que su posición no es tan sólida como quiere hacer creer sino mucho más frágil de lo que piensa. Tiene que enfrentarse a la realidad y elegir a qué quiere renunciar, si renuncia al centro o renuncia al extremo. Debe renunciar a hacer del separatismo un aliado prioritario y del radicalismo un socio preferente, como hoy ha dicho aquí otra vez.

Se lo dije anteayer. Usted y yo tenemos una tarea común por delante, que es ensanchar el espacio central de la moderación y hacerlo tan grande que de nuevo los dos podamos ganar en él. Pero para ello debe renunciar ya a ser gobierno en un nuevo sistema y asumir que es mejor ser oposición dentro del sistema de 1978 que juntos, ustedes y nosotros, construimos. Sólo así podemos reencontrarnos el PSOE y el PP, y solo así podremos fiarnos de usted. Pero esta semana ha dejado claro que no está dispuesto a ello.

Por ahora, seguimos sin saber quién es realmente usted, pero sea lo que sea, usted ya es mucho menos que hace cuatro días. Prefiere seguir en su escapada, en su manual de resistencia, ya que el manual de buen gobierno aún no tiene quién se lo escriba. Prefiere seguir en el papel que su trayectoria política le ha asignado, pero ni nosotros somos un atrezzo para su función teatral, ni estamos en el Comité Federal del Partido Socialista.

Donde estamos es en el Parlamento de una vieja nación de cinco siglos de historia bajo las estatuas de los Reyes Católicos, delante de un escudo y la bandera que exigen respeto por parte de quien aspira a presidirla. Por eso, aunque usted y su partido merecen todo nuestro respeto, su candidatura y su proyecto no merecen nuestro apoyo. Nosotros sólo nos debemos a España y su gobierno sería una amenaza para su futuro.


Muchas gracias.”

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