Na festividade de San Martiño, patrón de Ourense

Celebramos hoxe festividade de San Martiño, patrón da diócese de Ourense

Asistin a misa nunha Catedral ateigada de xente, e coa audiencia engadida dos espectadores da cadea 13Tv. que fixo unha retransmisión en directo.


Cantou, a afamada Coral de Ruada.

Nela tivo lugar a ofrenda do alcalde da cidade, Jesús Vázquez ao Santo. Estas foron as suas palabras:



“Patrón San Martiño:

Un año más acudo a tu casa como portavoz de nuestra ciudad. Regreso, como el hijo que vuelve tras un tiempo de separación.

Con la ilusión de compartir las alegrías, pero también en busca de consejo frente a cuestiones que le preocupan.

Ourense es mejor si el ejemplo de nuestro Patrón nos acompaña en nuestro camino. Ser el único de tu batallón que reparó en el pobre bajo la nieve es una lección que no debemos perder. 

Tenemos que recuperar la costumbre de mirar al otro a los ojos, escucharlo y poner en valor las cosas que nos unen en vez de las que nos diferencian.

Vivimos tiempos difíciles. La crisis económica abrió las puertas a una pérdida de valores que se manifiesta en todo el mundo con fenómenos como el auge de los extremismos y de los populismos.

No nos habituemos a las declaraciones de los líderes que hablan sin rubor de levantar fronteras y de cerrar las puertas al diferente.

Nosotros también fuimos emigrantes. Por eso no podemos dejar que las ideologías que incitan al odio echen raíces.

No veamos en el otro a un enemigo y tengamos presente que fue juntos, en la unidad y en el consenso, como logramos construir una sociedad viva, dinámica, más justa e igualitaria. 

El egoísmo y el populismo no tienen ningún derecho a romper ahora el país que hicimos con base en los valores de la unidad y la solidaridad. La moderación y el diálogo son los pilares con los construimos la Democracia. Es el legado que nos dejaron los que pusieron los cimientos para que España viviese la mejor etapa de su historia.

Nuestra Transición nos convirtió en una referencia mundial y nos ha permitido vivir los años de mayor desarrollo económico y de los derechos sociales. No podemos olvidarlo.

El camino que hemos realizado desde entonces nos ha convertido en una Nación solidaria. Así lo demuestran nuestros ciudadanos cuando la desgracia se abate sobre una Comunidad Autónoma y no faltan brazos y manos llegadas desde todos los puntos del país.

Los representantes políticos tenemos el deber de seguir ese ejemplo. Recordar que las fronteras sólo existen en la mente de las personas pequeñas; y que nuestro deber es resolver problemas, no crear nuevas preocupaciones.

Señor San Martiño: Te pido que nos des claridad para escuchar qué es lo que realmente desvela a nuestros ciudadanos y para encontrar soluciones
a sus necesidades. 

Hemos de seguir avanzando con los pies puestos en el suelo, y no a base de ocurrencias que echen por tierra los esfuerzos y sacrificios realizados durante los años más duros de la crisis económica. Especialmente a favor de los que más lo precisan.

También a nivel local, donde el diálogo es indispensable para que nuestros vecinos vean materializados los proyectos con los que queremos que Ourense sea una ciudad de futuro. Pero con un presente en el que vivamos en igualdad, en el respeto y en la cercanía. 

Que estos valores nos ayuden a construir el camino que guíe a
nuestros hijos hacia un futuro que les reconforte; a nuestros mayores, a vivir en plenitud; y a las familias, a tener una vida feliz.

Te pido por los más desprotegidos de tu ciudad. Para que
comprendamos que nada justifica que no trabajemos juntos a la hora de darles respuestas.

Tenemos que estar a la altura de una ciudadanía que demuestra un comportamiento ejemplar con los más necesitados. 

Ese espíritu social es nuestra principal fuerza.

Tampoco olvidemos a nuestros mayores, que trabajaron durante
toda su vida para que a sus familias no les faltase nada. No
podemos permitir que desaparezca todo el caudal de experiencia
que atesoran. 
No podemos olvidarnos de ellos. Y NO lo haremos.

Tampoco de los que viven en soledad. Compartir con ellos unas
palabras cada día, una sonrisa. Un gesto en apariencia pequeño, pero de gran importancia.

Como dijo el Papa Francisco: "Los niños y los ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños, porque llevarán adelante la historia; los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida. Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar".

Os maiores, porque son o referente que non podemos perder nunha sociedade sometida á presión das novas tecnoloxías.

Especialmente os máis novos, para os que o universo dixital pódese converter nunha dependencia que lles afasta da súa contorna máis inmediata. Por non falar do perigo do bullyng e o ciber acoso. Mais o futuro dependerá da tecnoloxía, e debemos confiar na súa capacidade de decisión.

É un camino que teñen que percorrer, e no que estamos todos
implicados. Neste labor reivindico o papel das familias e dos profesores.
Dos pais, porque son os principais responsables de educar os cidadáns do mañá.

Dos colexios, porque son o mellor lugar para ofrecerlles as ferramentas que lles axuden a construír unha sociedade crítica e ambiciosa que quere o mellor para o futuro.

Non deixes que nos volvamos conformistas, ou que deamos pasos atrás nos dereitos conquistados a prol dos colectivos máis desfavorecidos 

Que as vindeiras xeracións acaden a conquista definitiva da igualdade de xénero. E sobre todo, que poñamos fin á lacra da violencia de xénero. 
Nin unha menos. 

Esteamos alerta e sexamos activos na defensa das mulleres maltratadas. Pero tamén de colectivos como as persoas con diversidade funcional, inmigrantes ou de grupos que non teñen forza social para facer as súas reivindicacións. Que non se sintan sós. 

Non podemos acostumarnos á desigualdade, e sempre debemos seguir tendendo pontes coma as que construímos na nosa cidade ao longo dos séculos.

As pontes son o mellor exemplo dunha sociedade á que lle gusta falar e dialogar. Vai no noso ADN, que nos di que se poden compartir identidades e defender o propio, sen que sexa ningunha contradición.

Somos o produto de séculos de evolución. De persoas chegadas desde os catro puntos cardinais. De falar, de debater, de compartir ideas ou de buscar puntos de encontro. 

A mestura fíxonos máis ricos e axúdanos a entender mellor o mundo. 

Pídoche, Santo Patrón, que nos axudes a seguir avanzando neste modelo de cidade, no que cada persoa é indispensable para lograr un futuro máis xusto. No que todos teñamos algo que dicir e contemos por igual a pesar das nosas diferenzas. 

Axúdanos a poñer en marcha un Ourense máis humanizado. Unha cidade feita para as persoas. Accesible para todos. Integradora.

Que o momento que afrontamos sexa unha oportunidade: Para os emprendedores, que sempre dan o mellor de si mesmos. Para os traballadores, que fan competitivas as empresas. Para os mozos, que chegan ao mercado laboral coa forza da ilusión e con proxectos innovadores. Para todos os que cremos en Ourense. Pídoche, señor San Martiño, que neste tempo de retos saquemos o mellor de nós mesmos. Como fixeches ti, cando compartiches a túa capa o día que facía máis frío.


E pídoche que sigas acompañándonos neste camiño para facer un mundo mellor. Un futuro no que o teu exemplo e os valores de xenerosidade e xustiza que representas nos sirvan de luz e de guía.”



Respostou ao oferente o bispo de Ourense, Don Leonardo Lemos Montanet.

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