Sí a la convivencia, Sí a Cataluña, Sí a España y Sí a la Unión Europea

Este fin de semana se sucedieron en toda España, manifestaciones y concentraciones de apoyo a la democracia, de respaldo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y en contra de las actuaciones contrarias a la Constitución. 

El sábado en Ourense hubo una en la Plaza mayor de Ourense en las que participaron varios centenares de ciudadanos, y a la que asistí.

Y ayer tuvo lugar en Barcelona una multitudinaria manifestación convocada por Societat Civil Catalana (SCC) bajo el lema “¡Basta! Recuperemos la sensatez”, que abarrotó al mediodía plaza Urquinaona y sus alrededores, incluida la Via Laietana y la Estación de Francia. 
Estos fueron los dos discursos pronunciados al fin de la manifestación:
Mario Vargas Llosa

Todos los pueblos modernos o atrasados viven en su historia momentos en los que la razón es barrida por la pasión. Y es verdad que la pasión puede ser generosa y altruista cuando la inspira la lucha contra la pobreza y el paro. Pero la pasión puede ser también destructiva y feroz cuando la mueven el fanatismo y el racismo. La peor de todas, la que ha causado más estragos en la historia, es la pasión nacionalista.

Religión laica, herencia lamentable del peor romanticismo, el nacionalismo ha llenado la historia de Europa y del mundo y de España de guerras, de sangre y de cadáveres. Desde hace algún tiempo, el nacionalismo viene causando estragos también en Cataluña. Para eso estamos aquí: para pararlo. Para eso han salido miles y miles de catalanes de sus casas en esta mañana soleada del otoño catalán. Son catalanes democráticos que no creen que son traidores quienes piensan distinto a ellos. Son catalanes que no consideran al adversario un enemigo que no ensucian sus puertas ni destruyen sus vitrinas. Catalanes que creen en la democracia, en la libertad, en el Estado de derecho, en la Constitución. Y además de catalanes, hay aquí esta mañana miles de hombres y mujeres venidos de todos los rincones de España, incluso del Perú, a decirles a los amigos catalanes que no están solos, que estamos con ellos, que queremos dar juntos con ellos la batalla por la libertad.

Estamos armados de ideas, de razones y de una convicción profunda de que la democracia española está aquí para quedarse y que ninguna conjura independentista la destruirá.

No queremos que los bancos y las empresas se vayan de Cataluña como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste. No queremos que los ahorristas catalanes retiren su dinero por la desconfianza por la inseguridad jurídica que les merece el futuro de Cataluña. Queremos, por el contrario, que los capitales y las empresas vengan a Cataluña para que vuelva a ser, como tantas veces en su historia, la capital industrial de España, la locomotora de su desarrollo y su prosperidad. Queremos que Cataluña vuelva a ser la Cataluña capital cultural de España, como era cuando yo vine a vivir aquí, en unos años que recuerdo con enorme nostalgia. Eran los últimos años de la dictadura franquista. La dictadura se deshilachaba y hacía aguas por todas partes, y ninguna ciudad española aprovechó tanto como Barcelona esos resquicios de libertad para volcarse al mundo y traer del mundo las mejores ideas, los mejores libros, todos los grandes logros de la vanguardia. Por eso venían los españoles a Barcelona, porque aquí los aires eran ya los de Europa. Es decir, los de la democracia y la civilización.

Aquí, en esa Cataluña se reunieron de nuevo después de haberse dado la espalda desde la Guerra Civil los escritores españoles y los escritores latinoamericanos. Aquí yo he visto llegar a Barcelona a muchachas y muchachos de toda América Latina con vocaciones artísticas y literarias que venían porque aquí había que estar si uno quería triunfar en el mundo de las artes, del pensamiento, de la literatura. Venían aquí como nosotros en las generaciones anteriores íbamos a París. Queremos que Barcelona, que Cataluña, vuelvan a ser la capital de la cultura de España.

Queridos amigos. España es un país antiguo, Cataluña es un país antiguo. Hace 500 años sus historias se juntaron y se juntaron con las historias de vascos, de gallegos, de extremeños, de andaluces, etc etc para crear esa sociedad multicultural, multilingüística que es España.

Ahora, desde hace 40 años, además de recuerdo de un pasado grandioso y a veces trágico, España es también una tierra de libertad, una tierra de legalidad. Eso el independentismo no lo va a destruir.

Se necesita mucho más que una conjura golpista de los señores Puigdemont, Junqueras y de la señora Forcadell para destruir lo que han construido 500 años de historia. No lo vamos a permitir.

Aquí estamos ciudadanos pacíficos, que creemos en la coexistencia, que creemos en la libertad. Vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, un país que ha hecho suya la libertad y que no a va a renunciar a ella por una conjura que quiere retrocederlo a país tercermundista. Esta manifestación supera todo lo que los más optimistas organizadores consideraban. Es una demostración maravillosa de que Barcelona, de que Cataluña, como el resto de España, está por la democracia por la legalidad y por la libertad.

¡Viva la libertad! ¡Visca Catalunya! ¡Viva España!"

Josp Borrell

"Ciudadanos de Cataluña,
porque eso es lo que sois vosotros, ciudadanos de este país. Veo algunas banderas esteladas, esta es nuestra estelada [muestra una bandera de la Unión Europea]. Tiene las estrellas de la paz, de la convivencia... Eso es lo que representa Europa.

Estamos aquí porque nos han convocado para defender la convivencia, el pluralismo y la solidaridad. Y falta hace que lo hagamos. Porque la convivencia se ha roto en este país. Hay que volver a rehacerla. Hay que defender el pluralismo político, porque no se reconoce. Cuando una presidenta del Parlament que se atreve a decir que los que votan a determinados partidos no son catalanes, han echado por tierra todos nuestros valores. Señora Forcadell, ¿a usted no se le pasó por la cabeza que antes de decir esto tenía que dimitir como presidenta del Parlament?

Cómo es posible que la presidenta de un parlamente europeo, cómo es posible que una institución que representa a todos se atreva a decir que el que vota a otros no es catalán. Claro que lo es. Tanto como cualquier otro. Cómo es posible que el conseller diga que los que no estaban de acuerdo con el referéndum de independencia es porque no son ciudadanos sino súbditos. Vosotros no sois súbditos, y si hoy estáis aquí es precisamente para decirle al mundo que los que no pensamos como los nacionalistas somos tan ciudadanos de Cataluña como ellos.

Tengo a un amigo que vive en la Luna. Y como nos ve desde muy lejos, cuando nos mira por su telescopio me dice: "Josep, en Cataluña solo hay independentistas". "Claro que no", le respondo. Pero él nos ve desde muy lejos y solo ve independentistas. Y me pregunta que dónde están los otros, que nos los ve. ¡Pues aquí estáis! Amigo de la Luna, ahora sí que nos ves.

Pero hasta ahora ni se nos ha visto ni se nos ha escuchado. Tenemos que hacer que la voz de todos los catalanes se escuche por igual. Y para eso hay que controlar de manera democrática los medios de comunicación públicos, que son una vergüenza democrática.

Parece que estáis de acuerdo conmigo...

Hace falta que la gente se exprese con el máximo respeto. No me gustaría exagerar, pero estamos viviendo momentos dramáticos en este país, por lo que hay que pedir respeto y sensatez, para nosotros y para los demás. Mucho cuidado con lo que hacemos. Porque si se declara la declaración de independencia unilateral, este país se irá por el precipicio. ¡No lo arroje por el precipicio, señor Puigdemont!

No, no, no... no gritéis como las turbas del circo romano. A la cárcel solo van los que dicen los jueces. Os pido por favor que extrememos el respeto, que reconstruyamos el afecto, que nos queramos. Cada vez que discuto con mis amigos independentistas y les explico lo que han hecho con sus cuentas, las mentiras que les han dicho para aumentar el sentimiento de la gente... Cuando ya no saben qué decir, me contestan: "No nos quieren". ¡Pues sí! ¡Os queremos! Quiero pedir un favor. Cuando volváis a vuestra casa, id a comprar una botellas de cava catalán. Id a comprar una botellas de cava, porque las ventas han bajado un 15%. Lo que quiere decir que hay más trabajadores de Cataluña en el paro. Nada de boicots, nada de ofensas; hay que trabajar todos juntos para que recuperemos la sensatez.

Quiero dirigirme a los empresarios de Cataluña. A todos los que están tomando la decisión deprisa y corriendo de marcharse de Cataluña... ¿no podíais decirlo antes? Todo lo que decíais en privado, ¿por qué no lo decíais en público? Cuando yo hace dos años decía que pasaría que las empresas y los bancos se irían, el señor Junqueras y el señor Mas, dos grandes profetas, decían que no se iba a ir nadie. Pues todos lo que se van tenían que decirlo antes. Que si iba a pasar lo que está pasando iban a hacer lo que están haciendo. Si lo hubieseis dicho tal cual, no estaría pasando ahora esto. Todos tenemos un poco de culpa de haber callado demasiado.

Los que nos sentimos de esta tierra tenemos que hacer un llamamiento a la sensatez, al respeto de la pluralidad, a la convivencia... Estos son los emblemas de la estelada europea. Y para eso tenemos que trabajar. Y esto no lo arreglaremos con decisiones unilaterales. No es un problema de orden público unicamente. No es solo un problema que se solucione diciendo que nosotros lo hacemos mejor y que la UE nos acogerá con los brazos abiertos. Señor Junqueras, deje de engañar a los catalanes. Usted se cree sus propias mentiras. Pero si hace lo que piensa le digo que pagaremos un precio muy grande en la UE. Lo que ustedes hacen es lo contrario al ideal europeo. ¿Y usted se piensa que la UE, con esta tarjeta de visita, los van a recibir con los brazos abiertos? No. Le dirán que vuelva otro día. Mientras tanto todos sufriremos mucho. Hay gente que sufre, gente buena que tiene miedo por lo que pueda pasar, por lo que pueda pasar con su pensión, si se tendrá que ir de este país... A los responsables políticos, nos piden que hagamos algo. Sí, hay que hacer algo y con prisa, porque estamos en el límite de lo que puede ser un enfrentamiento cívico y los responsables políticos no podemos dejar que esto sea así.

Para acabar quiero decir dos cosas:

Uno, el presidente que envió la guardia nacional para acabar con las leyes que querían acabar con la segregación racial, dijo que ningún hombre, por poderoso que sea, ni ninguna multitud, por mucho que grite, está por encima de la ley. Porque el día que estén encima de la ley, los jueces no podrán hacer su trabajo, nadie estará a salvo de la arbitrariedad del gobierno y nadie estará seguro de lo que le puede hacer su vecino. Y nosotros queremos estar seguros de lo que nos pueda hacer el vecino.

Aquí han pasado cosas que no tendrían que haber pasado. Nos estamos haciendo daño. Recuperemos la sensatez. Tenemos derecho a vivir tranquilos, hay que disfrutar de esta tierra, del progreso, de esta España democrática.

Hay problemas, claro. ¿Qué país no tiene problemas? ¿Pero creéis que Cataluña es como Lituania, como Kosovo, como Argelia? No. Cataluña no es una colonia, ni un estado ocupado militarmente. Cataluña no es un estado como Kosovo donde había violencia y se violaban los derechos humanos. Y por eso Cataluña debe trabajar desde el respeto a la ley y no puede creer a los que le dicen que el derecho internacional está de su lado, porque no es verdad, no está de su lado. Ha venido el secretario general de la ONU a decirlo.

Amigos, no más fronteras. Esta bandera [muestra bandera de la UE] representa la supresión de las fronteras. Las fronteras, las cicatrices que la historia ha dejado en la piel de la tierra a sangre y fuego. No levantemos más porque bastante dolor hemos tenido que soportar para construirlas."


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