A la espera de tomar un tren AVE con destino a Ourense, visito hoy en la estación de metro de Chamartín, una exposición que alberga una muestra de los trenes clásicos de metro puestos en funcionamiento entre 1919 y 1965 y que estuvieron en circulación hasta 1991.
Pese a las diferencias entre todas las series de coches clásicos, todos compartían la misma tecnología básica en cuanto equipos de frenos y tracción y a cajas de estructura metálica. Junto a los coches restaurados se recogen documentos, objetos y fotografías de la época.
En el mismo espacio la Comunidad de Madrid rinde homenaje al legado de Metro con una exposición fotográfica que recorre la historia de la compañía. La muestra “Vestigia. Huellas de un pasado olvidado”, está compuesta por 88 instantáneas en blanco y negro.
Pude disfrutar de imágenes que retratan espacios emblemáticos, antiguas estaciones, vestíbulos desaparecidos, enclaves arqueológicos descubiertos durante las obras de los túneles, vagones antiguos y algunos elementos del transporte urbano que marcaron una época, y que construyeron la identidad del suburbano madrileño, que en el año 2024 celebró su 105 aniversario.
Una exposición muy recomendable.










