Aplaudiendo que no hay democracia sin instituciones y no hay instituciones sin política

 

Esta tarde, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, detuvo la sesión plenaria casi a la misma hora en la que hace 40 años se produjo la intentona golpista de 1978.

La entrada de Tejero al frente de los golpistas en el hemiciclo fue a las 18:23 horas del 23 de febrero de 1981.

Batet, en una breve alocución puso en valor el triunfo de la democracia y de los valores de la Constitución de 1978 y la mayoría de los diputados que estábamos presentes, nos pusimos en pie y aplaudimos.

Hace 40 años, estaba en Ourense, yo era un joven de 23 años (cumplidos ese mismo día) a punto de terminar la carrera de derecho y quedé absolutamente impactado por la irrupción en el Palacio de la Carrera de San Jerónimo de unos guardias civiles armados, que amedentraban y vejaban a los miembros del Gobierno y a los diputados.

Como la mayoría de los españoles permanecí muy pendiente de la radio y de la televisión durante aquellas largas horas del 23 al 24 de febrero de 1981, hondamente preocupado, hasta que vimos cómo se producía una reacción de nuestras instituciones públicas, encabezadas por el Rey Juan Carlos I, que con firmeza y autoridad asumió como Jefe del Estado su responsabilidad y su compromiso con la Constitución para que se tomaran “todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente” Así lo escuchamos todos los españoles en un mensaje televisado que nunca olvidaremos.

No podría yo pensar que justo cuatro décadas después, estaría en este mismo hemiciclo, representando a los españoles como diputado y que tendría la oportunidad de aplaudir que no hay democracia sin instituciones, no hay instituciones sin política, ni política sin respeto y confianza.

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