Rajoy: "No estoy hoy en condiciones de dar buenas noticias a los españoles, lo siento, no estoy en condiciones. Pero si os digo que estaré en condiciones de darles buenas noticias a los españoles"


Hoxe celebrouse en Madrid unha reunión do Comité Executivo Nacional do Partido Popular para facer un breve balance dos primeiros cento dous días de Goberno, para expor o futuro e para facer algunhas consideracións sobre a situación que estamos vivindo nestes momentos.

Mariano Rajoy pronunciou un importante discurso do que resalto as seguintes frases:

“Como todo el mundo sabe, hace poco más de cien días llegamos al Gobierno en una situación económica de extrema dificultad. La cara más visible de esta situación, lo que afecta más directamente a muchos españoles, lo que viven, lo que sienten y lo que se nota, son las cifras del desempleo. Hay más de cinco millones de españoles que quieren trabajar y no pueden, y casi son el 50 por ciento de los jóvenes españoles los que están en esta situación.

Pero hay más cosas. Hay mucha gente que ha perdido poder adquisitivo en los últimos años, tenía un nivel de vida. Se han producido cierres de empresas, cierres de PYMES, de comercios, pérdidas de beneficios y de ventas, existen dificultades financieras importantes, incluso para lo más razonable como puede ser financiar el circulante, etc.

Por tanto, para arreglar esta situación hay que actuar sobre las causan que la han motivado, que son las consecuencias de una política económica llevada a cabo durante unos años y que ahora estamos modificando.

Las causas sobre las cuales hay que actuar, si queremos salir de aquí, son fundamentalmente tres: en primer lugar, un déficit público inasumible; en segundo lugar, la falta de crédito; y en tercer lugar, la falta de competitividad de la economía española.

Esas tres causas son las que nos han traído hasta aquí. Lo que ha generado eso es la desconfianza que en estos momentos existe sobre la economía española y eso es lo que debemos resolver para generar crecimiento económico, empleo y mejorar el bienestar y riqueza de la gente, que es el único objetivo que tiene en estos momentos el Gobierno de España.

Voy a hacer una breve explicación de qué es lo que estamos haciendo y que responde a un plan preconcebido y estudiado. Aquí no hay ninguna improvisación como hemos vivido en los últimos años. Aquí de lo que se trata de resolver una serie de problemas para conseguir un objetivo que es el crecimiento económico y el empleo.

En primer lugar, un déficit público inasumible. Esto es lo que más daño hace en estos momentos a la economía española. Y esto está directamente relacionado con los Presupuestos Generales del Estado que hemos aprobado el pasado viernes.

Somos, salvo Irlanda, el país de la zona euro con más déficit público en estos momentos, y eso significa que el conjunto de las Administraciones Publicas gasta muchísimo más de lo que ingresa. En concreto, el año pasado, 2011 -este es un dato muy significativo y muy relevante-, las Administraciones Públicas españolas gastaron 90.000 millones de euros más de lo que ingresaron. Traducido a pesetas, 15 billones de pesetas.

¿Cuál es el problema de España hoy? El problema es que en los últimos años hemos gastado mucho más de lo que teníamos; hemos aumentado el déficit público; y además no tenemos crecimiento económico. Por tanto, no generamos ingresos.
El problema se ha acrecentado, además, porque no cumplimos en el año 2011 nuestro compromiso voluntariamente asumido por el anterior Gobierno de España de reducir el déficit público al 6 por ciento. El déficit fue del 8.5 por ciento. Es decir, el año pasado gastamos 25.000 millones de euros más de aquello que nos habíamos comprometido con nuestros socios de la Unión Europea y que todo el mundo ha gastado. Eso generó una enorme desconfianza y muchas dificultades para financiarnos y, desde luego, a precios muy caros.

La primera conclusión que hay que sacar de todo esto es que incumplir los acuerdos e incumplir los compromisos te hace perder credibilidad y eso se paga, se paga muy caro. Y, sin embargo, cumplir los acuerdos genera confianza, dentro y fuera.

Por tanto, hoy y ahora es indispensable, insisto, absolutamente indispensable y, por tanto, es un objetivo irrenunciable para el Gobierno de España y para España como nación reducir el déficit publico. Nuestro compromiso es reducir el déficit público hasta el 5.3 por ciento en este año 2012.

Si el Gobierno anterior hubiera cumplido su compromiso de reducir el déficit público al 6 por ciento, este año la reducción que tendríamos que haber hecho era de 18.000 millones de euros menos, simplemente. Si el déficit público del año pasado fuera aquel con el que nos comprometimos con la Unión Europea del 6 por ciento, hoy tendríamos que haber reducido el gasto 18.000 millones de euros menos. Y el año que viene, 10.000 millones menos.

Por eso, no deja de resultar sorprendente que algunos que estaban en el Gobierno hasta hace muy poco ahora critiquen el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que hemos presentado, que –insisto- son los Presupuestos que teníamos que presentar.

Hay muchas cosas que no nos gustan, pero no nos gustan ni a los propios miembros del Gobierno que lo hemos aprobado el pasado viernes.

Pero, desde luego, es imprescindible y absolutamente necesario para poner las bases para la recuperación económica de nuestro país. Y la alternativa a esto, me temo, es una alternativa infinitamente peor.

Creo que, con este proyecto de Presupuestos, nosotros vamos a dar una señal que es muy necesaria para nuestros socios y para aquellos que nos prestan. Digo para aquellos que nos prestan porque, aún con el Presupuesto que hemos presentado, tenemos que pedir este año casi 60.000 millones de euros prestados. Porque vamos a un déficit del 5,3 por ciento.

Por eso hemos tenido que presentar los Presupuestos, que el Gobierno es plenamente consciente de que son duros, dolorosos. El Gobierno es plenamente consciente de que ha tenido que hacer cosas que absolutamente a nadie le gusta hacer. Y desde luego, a nosotros tampoco.

Pero tengo que decir que esto es lo que hay que hacer para corregir los errores y los incumplimientos del pasado y para no ponernos en una situación aún peor de la que estamos.

Nosotros hemos intentado, a la hora de reducir gastos, ser justos y ser equitativos. Y hemos priorizado la reducción de gastos. Nosotros hemos mantenido el gasto, lo hemos subido ligeramente en pensiones. Hemos mantenido el gasto en desempleo. No hemos bajado, porque sería injusto una vez más, el sueldo de los funcionarios públicos. No hemos subido el impuesto del valor añadido. Nos pareció que esto era lo más justo. Nos pareció que además esto tenía sentido económico porque uno de los problemas más importantes que hay ahora en España es la falta de consumo interno que, lógicamente, lastra -y mucho- la situación de nuestra economía. Hemos intentado ser justos y equitativos. Pongo algunos ejemplos.

Hemos cambiado la tributación de algunas grandes sociedades, y no quiero hacer demagogia, pero es que tributaban muy poco.

No hemos cambiado los tipos impositivos. Lo que hemos dicho es que tienen que tributar de una manera más razonable.

No hemos subido el impuesto de sociedades, ni los módulos, a las PYMES, ha sido a las grandes empresas.

Igual que en su día subimos el Impuesto de la Renta a las Personas Físicas, sobre todo, a aquellas que tenían mayor capacidad para pagar. Esto durará solamente dos años.

Tenemos un problema descomunal en el sector eléctrico, porque nos han dejado una deuda de 24.000 millones de euros. Hemos tenido que subir la tarifa de la luz, pero dos tercios del costo de esta factura la van a abonar las propias empresas eléctricas. Y ya me gustaría a mí, ahora que algunos van a protestar, ver si ellos serían capaces de hacerlo. Desde luego, en ocho años no fueron capaces de hacerlo, sino todo lo contrario.

Por tanto, insisto, en una situación de extrema dificultad hemos intentado ser justos y equitativos a la hora de repartir esfuerzos que todos tenemos que hacer. Este esfuerzo lo deben hacer también las Comunidades Autónomas y las corporaciones locales, que tienen también que reducir su déficit público y sus gastos, y por la misma razón por la que lo está haciendo el Gobierno de España en estos momentos.

Pido a todos los miembros del Partido Popular que tengan responsabilidades de gobierno en Comunidades Autónomas o en corporaciones locales que actúen en consecuencia. Ahora no es el momento ni de pabellones, ni de autopistas, ni de aeropuertos, ni de otras cosas.

Ahora es el momento de sentar las bases para la recuperación de la economía española, para que pronto podamos empezar a crecer y crear empleo.

Quiero decir también que en el Gobierno somos conscientes de que hay muchas personas afectadas por las decisiones que hemos tomado en el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado, y en otras leyes anteriores. Somos muy conscientes.

También sabemos que hay mucha gente que sabe que hay que tomar estas decisiones, pero no le gustan, como por otra parte es lógico, humano y natural, que les afecten a ellos. Cuando hay un sector afectado por una decisión, evidentemente no le gusta. Somos absolutamente conscientes de que esto es así, pero de la misma manera que lo somos, también lo somos de que no hay una alternativa y por eso lo hacemos. No lo hacemos por prejuicios de ningún tipo ni por ganas de fastidiar. Lo hacemos porque en la situación en la que nos hemos encontrado no tenemos más remedio que tomar las decisiones que hemos tomado.

Segundo. Es preciso que vuelva el crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias porque, si hay crédito, habrá inversión y consumo; y, si hay inversión y consumo, habrá crecimiento económico, empleo y mayor recaudación para las Administraciones, que podrán atender mejor el funcionamiento de los servicios públicos.

Para eso hemos puesto en marcha, como sabéis, un plan de saneamiento y reestructuración del sistema financiero que iremos desarrollando a lo largo de los próximos meses con el único objetivo, lo único que nos importa, que es que vuelva el crédito a la gente, a las personas, a las pymes, a los trabajadores autónomos y a los que tienen un comercio para que, de esa manera, se pueda generar crecimiento y empleo.

Y, en tercer lugar, la tercera causa que nos ha traído hasta aquí, además del déficit y del crédito, por eso también es necesario incidir sobre ella, es que debemos resolver los problemas de competitividad que tiene la economía española y que sitúan a nuestras empresas en una situación de mayor dificultad respecto a las empresas de otros países. Esto se entiende muy bien. Si te cuesta mucho más vender, y tus productos son más caros que otros, evidentemente no vas a vender y, si no vendes, acabas por no producir y acabas por generar más desempleo en nuestro país.

Por tanto, si hablamos de hacer reformas estructurales es porque lo necesita la economía española para poder competir.

Si hablamos de suprimir trabas administrativas y si hablamos de una administración más diligente y más eficaz es, lisa y llanamente, porque necesitamos mejorar la competitividad de la economía española para crecer y crear empleo.”

A continuación Rajoy fixo un resumo dalgunhas das decisións que se adoptaron ao longo destes días:

Hemos tomado un primer acuerdo de no disponibilidad presupuestaria, el día 3 de diciembre. Hemos presentado una Ley orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera para que nadie gaste lo que no tiene. Hemos establecido normas de buen gobierno y de rigor en la gestión económica con sanciones administrativas, e incluso penales, para los gestores que no estén a la altura de las circunstancias. Hemos presentado los Presupuestos Generales del Estado, donde hemos actuado con austeridad y responsabilidad. Hemos presentado una reforma laboral acorde con lo que existe hoy en día en todos los países de la Unión Europea, con el objetivo de generar empleo en el corto plazo.

Hemos aprobado algo que era muy difícil y complejo, una operación que no se había llevado nunca en nuestro país para pagar a los proveedores y para que las Administraciones paguen a los proveedores. Vamos a inyectar 35.000 millones de euros, que son 6 billones de pesetas, en la economía española en un país donde se generó la idea de que se podía no pagar y no pasaba nada. Creo que esto va a aliviar la situación de deuda de muchas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos pero, sobre todo, va a aliviar la situación de muchas empresas de nuestro país que no cobraban de la Administración.

Hemos puesto en marcha el proceso de saneamiento y reestructuración del sistema financiero. Hemos aprobado normas en materia de deudores hipotecarios sin recursos, dación en pago y código de buenas prácticas. Hemos tomado ya decisiones importantes para corregir uno de los problemas peores que tenemos que es el déficit del sector eléctrico, con una deuda de más de 24.000 millones de euros. Hemos tomado también decisiones de redimensionamiento del sector público, empresarial y fundacional y hemos ya suprimido muchas empresas públicas que no tenían ningún sentido.

Estamos tomando decisiones en materia de gestión de patrimonio inmobiliario, el Estado tiene 55.000 millones de bienes inmuebles y es evidente que muchos de ellos habrá que sacarlos al mercado. Hemos tomado decisiones en materia de organismos reguladores importantes.

Hemos aprobado, por primera vez en la historia de la democracia española, una Ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno para que todo el mundo sepa hasta dónde se gasta el último euro de la Administración. Hemos tomado decisiones en materia de justicia con una ley de mediación en el ámbito civil y mercantil. Y hemos, en suma, tomado decisiones también en materia de propiedad intelectual y otras muchas.

Todas son medidas imprescindibles y necesarias para abordar el corto plazo pero, sobre todo, para encarar el futuro, crecer y crear empleo. Quiero deciros que lo peor que se puede hacer, hoy, es no hacer nada y esperar a que escampe porque, si no hacemos nada, no va a escampar nunca. Quiero deciros también que muchas de estas medidas, muchas de ellas complejas y difíciles, no son en absoluto inútiles como algunos dicen, son medidas útiles.”

Finalmente dixo que imos seguir pola mesma senda e apuntou algunhas das cousas que se van a abordar nos próximos tres meses.

“En primer lugar, desarrollar la Ley de de Estabilidad Presupuestaria para que todas las Administraciones cumplan los objetivos del déficit público y no gasten lo que no tienen. En segundo lugar, tenemos que culminar el proceso de saneamiento y de reestructuración del sistema financiero que hemos puesto en marcha y he recordado antes. En tercer lugar, pondremos en marcha el proceso de reforma de los servicios públicos. En cuarto lugar, deberemos hacer un esfuerzo para eliminar duplicidades, que son muchas y que existen en todas las Administraciones. Le pido a las CC.AA. y a las corporaciones locales que le den la máxima importancia a este asunto capital.

Vamos a continuar siguiendo así, tras el primer paso que hemos dado y al que me he referido antes, la reforma del sector eléctrico porque no se puede vivir con una deuda de 24.000 millones de euros en ese sector porque esa deuda hay que pagarla. Esto es prioritario porque afecta a la competitividad de la economía española, de nuestras empresas y a los bolsillos de los ciudadanos.

Vamos a poner en marcha, en este trimestre, la Ley de Emprendedores con el objetivo de apoyar a las pymes, a los autónomos y estimular la creación de empleo. Vamos a plantear una reforma de la Ley de Costas, una reforma sensata, razonable y equilibrada. Vamos a tomar decisiones en materia de unidad de mercado. No puede haber diecisiete normas, decretos y reglamentos que lo único que hacen es confundir y ponerle las cosas mucho más difícil a los emprendedores. Vamos a aprobar un plan de lucha contra el fraude fiscal, en la seguridad social y en la percepción del seguro de desempleo. Insisto, en los tres temas, vamos a intentar que todo el mundo cumpla con sus obligaciones y, desde luego, si no lo hace, tendrá la sanción que a cualquier persona normal y a cualquier demócrata le parece razonable.

Vamos a aprobar la ley de mutuas y vamos a empezar a trabajar en la reforma de la ley de educación y, sobretodo, de la formación profesional.”

Concluíu dicindo que:

“La tarea que tenemos por delante es una tarea gigantesca y el objetivo es crear empleo.

La situación hoy es muy difícil porque es muy duro lo que hemos recibido, pero aquí estamos para afrontar las dificultades sean esas cuales sean.

Sabemos lo que hacemos. Aquí hay un plan de gobierno que se va a seguir desarrollando a lo largo de los próximos meses.

No estoy hoy en condiciones de dar buenas noticias a los españoles, lo siento, no estoy en condiciones. Pero si os digo que estaré en condiciones de darles buenas noticias a los españoles. Este año no va a ser bueno, pero estamos poniendo los cimientos para la recuperación de España y los cimientos no se ven, como todo el mundo saben, pero nadie duda de que los cimientos son lo más importante de todo porque tener buenos cimientos es lo que nos va a permitir, en el futuro, construir con solidez y eficacia.
Quiero deciros que no nos mueve otro objetivo que hacer las cosas bien, que no tenemos prejuicios de ningún tipo pero que tampoco, como hemos demostrado, tenemos hipotecas de ningún tipo con nadie, sea ese alguien quien quiera que sea. Es probable que no tengamos demasiados apoyos en el ámbito político, y desde luego no confío en tenerlos en el ámbito de la oposición. A lo que si aspiramos es a tener la comprensión de los españoles en un momento que es muy difícil y muy complejo. La compresión de todos, de los que dieron su apoyo al Partido Popular y de los que no lo hicieron.

Si hacemos las cosas bien, si seguimos por la senda reformista, España va a salir adelante y además va a salir fortalecida. Ya hemos vivido momentos difíciles a lo largo de nuestra historia, pero cuando el gobierno tiene las cosas claras, tiene un plan, determinación y actúa movido única y exclusivamente por el interés general de los españoles y no por intereses particulares o concretos de nadie, sea quien sea ese alguien, las cosas salen adelante. Estoy convencido de que eso es lo que va a pasar en nuestro país.

Estoy convencido porque he visto, y no hace mucho tiempo, cómo los españoles, cuando había un Gobierno capaz de generar confianza y cuando se generaron unas mínimas condiciones para ello, fueron capaces de invertir, de crear empleo y de dar trabajo a cinco millones de españoles. No lo hizo el Gobierno, sino los españoles, porque el Gobierno no da trabajo sino que genera las condiciones.

España va a estar en el lugar que le corresponde y se merece y, desde luego, va a volver a ser un país fiable, que cumpla sus compromisos y que tenga palabra.

Muchas gracias.”
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