Interpelando sobre las medidas que va a adoptar el Gobierno para estimular el consumo interno e impulsar las ventas del comercio minorista.


Hoy he subido a la tribuna del Pleno del Congreso para defender en nombre de mi Grupo una interpelación sobre las medidas que va a adoptar el Gobierno para estimular el consumo interno e impulsar las ventas del comercio minorista.  A continuación reproduzco el contenido del debate tal y como se recoge en el Acta:

"El señor DELGADO ARCE: Gracias, señora presidenta.

Señorías, señora vicepresidenta segunda y ministra de Economía y Hacienda, el Grupo Parlamentario Popular presenta esta interpelación urgente al Gobierno sobre las medidas que va a adoptar para estimular el consumo interno e impulsar las ventas del comercio minorista, porque en nuestra opinión el enorme deterioro que ha sufrido el sector comercial desde el inicio de la crisis es solo comparable con la absoluta falta de atención que le ha prestado y le sigue prestando el Gobierno socialista. 

 No entendemos, señora vicepresidenta, las causas de este desinterés de su Gobierno hacia el comercio interior pero, a juzgar por los datos, las consecuencias de esta ausencia de políticas que ayuden a paliar la grave crisis que vive el comercio son tan destructivas para el sector que resulta indispensable, en nuestra modesta opinión, adoptar una primera medida como consecuencia de esta interpelación, y es que asuma usted su responsabilidad para ayudar al sector comercial a salir de la crisis y comiencen a actuar con el interés y la dedicación que hasta ahora les ha faltado.

Quizás dentro de unos minutos suba usted aquí para decirnos que el sector comercial está resistiendo a la crisis mejor que otros. Faltaría más. Un sector tan dinámico y competitivo, como ha demostrado ser la distribución en los últimos años, que además tiene una importante base formada por las personas que venden bienes de consumo cotidiano, ha perdido en proporción: menos empresas y trabajadores que la media de otros sectores. Pero ¿significa eso que no afronte graves problemas? y, sobre todo, ¿qué ha hecho usted, señora vicepresidenta, y su Gobierno para paliar el principal de ellos, que es el descenso continuado del consumo?

Le voy a trasladar la opinión de mi grupo al respecto pero, sobre todo, le voy a pedir que actúe de una vez porque -como voy a tratar de explicarle- su falta de compromiso con este sector está cebando la bomba por la que se escapan día a día la confianza de los consumidores, los ingresos y la rentabilidad de las empresas comerciales y la sostenibilidad de un sector del que dependen, señora Salgado, casi un millón y medio de puestos de trabajo.

El texto de nuestra interpelación muestra unos datos realmente graves, pero más grave aún es la realidad que describen. ¿Sabe usted cuántos meses lleva habiendo caídas ininterrumpidas de las ventas del comercio minorista en esta legislatura? Veintiséis meses de un total de treinta contabilizados.

¿Sabe usted cuándo comenzaron estas caídas? En junio de 2008, exactamente un mes después de que el ministro del ramo -hoy ausente-, don Miguel Sebastián, tomara posesión. ¿Sabe usted qué precedente podemos encontrar a esta situación de caída de las ventas minoristas en otras crisis que ha vivido nuestro país? La respuesta es sencilla, ninguno. El comercio al por menor, por ejemplo, acumula caídas mensuales cercanas al 5 por ciento en lo que va de año y venimos destruyendo empleo en el sector del comercio minorista desde agosto de 2008.

Tampoco nuestra situación es parecida a la de los demás países de la Unión Europea. España es de los países de la Unión donde más ha caído la actividad del comercio minorista en febrero de 2011 en comparación con el mismo mes de 2010, con una disminución del 5,6 por ciento cuando en la Unión Europea en ese mismo periodo creció un 0,9 por ciento. Por tanto, que el comercio se enfrente a unas pérdidas de ingresos como las que estamos viviendo desde mediados de 2008 es algo que simplemente no tiene precedentes y que las empresas -pequeñas, medianas y grandes- estén realizando el esfuerzo de afrontar estas pérdidas de rentabilidad sin que ustedes hagan absolutamente nada para ayudarles, sino más bien al contrario, tampoco tiene en mi opinión precedentes.

Le voy a explicar por qué lo creo así, señora Salgado.

Nuestro país sufre una grave crisis de consumo. Los ciudadanos compran mucho menos que hace tres años o, como mínimo, han cambiado tan rápida como dramáticamente su forma de comprar. Esto es en esencia la raíz del problema que sufre el comercio. Pero, ¿a qué se debe tan drástico como repentino cambio, que además coincide con esta aciaga legislatura? Obviamente se puede entender la afectación del consumo como un efecto directo de la crisis económica, pero los niveles de paro a los que las políticas de su Gobierno nos han llevado hacen que desgraciadamente millones de ciudadanos hayan visto disminuidas sus rentas y, por ende, su capacidad de compra, que en muchos casos ha pasado a depender de la cuantía de un subsidio que tienen la certeza de que es temporal.

 No le voy a dar los datos del paro registrado por todos conocidos. Seguimos batiendo récords históricos y nos espera el triste dato que muy pronto se avanzará de la EPA del primer trimestre de este año. Pero, ¿es solo eso lo que perciben los comerciantes día a día cuando abren sus locales? ¿Son solo los nuevos parados los que han dejado de consumir?

Por dramáticas que sean las cifras y la realidad que expresan, el desempleo no puede ser solo la respuesta al descenso del consumo. Tampoco podemos echarle la culpa a los precios. Los comerciantes han respondido a la crisis de una forma muy lógica y responsable: han ajustado al máximo sus márgenes y precios, como prueba la evolución del IPC, para intentar transmitir al consumidor confianza, justamente la que no tienen en su Gobierno. ¿Cuál es, por tanto, el problema? ¿Qué lo que aleja a los consumidores de las tiendas? ¿Qué es lo que hace que compren menos de lo que compraban? ¿Qué es lo que está haciendo disminuir los ingresos y la rentabilidad de los comerciantes hasta hacer que muchísimos de ellos estén abandonando la actividad -especialmente los más pequeños- o que las empresas vean comprometido su futuro?

El consumo se ha retraído en nuestro país por una falta de confianza y un miedo al futuro que tiene sin duda un componente psicológico. Los ciudadanos ven los duros efectos de la crisis en otras personas y no se fían del alcance que esta pueda tener, porque desgraciadamente quienes les gobiernan -o sea, ustedes- les engañaron antes al valorar la propia existencia de la crisis. El índice de confianza del consumidor que elabora el ICO nos deja estos datos: en el primer trimestre de 2004 el índice de confianza era del 90,9 y en el primer trimestre de 2011 está en el 70,8, es decir, 20 puntos menos. Y seguimos mal, porque en marzo ha registrado una caída intermensual de 5,1 puntos.

Nos preguntamos: ¿Tiene sentido esta desconfianza y que  se haya extendido también al comercio? ¿Tiene sentido que el ciudadano actúe con miedo al comprar, por ejemplo, alimentación, textil o bienes de consumo personal? Señorías, las familias consumen menos porque se sienten empobrecidas. Hemos perdido 2,5 puntos de convergencia con la Unión Europea. Sus ingresos han caído un 3 por ciento, mientras que en el resto de Europa han aumentado en términos nominales. El 37 por ciento de los hogares españoles no puede hacer frente a gastos imprevistos. Tres de cada diez hogares españoles tienen dificultad o mucha dificultad para llegar a fin de mes. La riqueza financiera de las familias ha caído 30 puntos del PIB, señora vicepresidenta, en los últimos años; por no hablar del descenso de la riqueza inmobiliaria.

Señorías, no van a consumir motu proprio, van a consumir cuando vean que tienen más renta, en cuanto su riqueza se recomponga y, sobre todo, cuando haya más crédito al consumo, porque usted ya sabe que el crédito al consumo descendió un 0,2 por ciento en 2010 respecto al año anterior.

Ustedes, desde el Gobierno, hacen la relación al revés, quieren que la gente consuma para sacarles del atolladero, cuando son ustedes los que tienen que sacar a la economía española del atolladero, para que la gente adquiera confianza y consuma.

Señorías, además de las graves circunstancias económicas del país que acabo de citar, tenemos que referirnos a una falta sistemática de política comercial y algunos importantes errores de su Gobierno y de las muchas oportunidades desperdiciadas que, como he dicho, han contribuido a cebar la bomba de la crisis del comercio.

 Le voy a poner dos ejemplos.

La subida del IVA.

Desde finales de 2009 les fuimos alertando de que la subida de 2 puntos del IVA a partir del 1 de julio de 2010 iba a retrasar la salida de la crisis, pues iba a penalizar de forma generalizada el consumo, el ahorro y la inversión, que iba a reducir la renta disponible de los españoles y, en consecuencia, generaría más paro por la contención de la actividad. ¿Qué ha pasado diez meses después? Pues que el INE acaba de confirmar el dato adelantado del IPC del mes de marzo. Nos hemos encontrado con una tasa interanual del 3,6 por ciento, la misma que la de febrero y máxima desde octubre de 2008. Es el propio INE el que dice que este dato del IPC armonizado hubiera sido del 2,2 por ciento sin la subida de los impuestos, por tanto, sin la subida de los tributos indirectos la inflación estaría más de un punto por debajo de su valor y en línea o incluso por debajo de la media europea del 2,6 por ciento. Así que el fuerte crecimiento de los precios -que, por cierto, no se va a solucionar a merced a su inútil Observatorio de precios- no es consecuencia del aumento del consumo y de la actividad económica general, que pudiera significar el inicio de la recuperación económica, sino que es la consecuencia fundamentalmente del aumento del precio de los carburantes, pero también de decisiones desacertadas de su política económica, del aumento del IVA y de los impuestos especiales, que se podrían haber evitado.

No puedo dejar de ponerle otro ejemplo: su política legislativa.

Las leyes que su Gobierno ha promovido en nada han contribuido a que el sector comercial crezca, genere empleo y afronte la crisis. No voy a hablar hoy del fiasco de la reforma laboral, lo voy a hacer de otras leyes, de la principal ley en este ámbito que está en sus manos, que es nada más y nada menos que la modificación de la Ley 7/2006, de Ordenación del Comercio Minorista, que trajeron a esta Cámara al inicio de la legislatura. El 15 de octubre de 2009 el ministro Sebastián en esta tribuna, cuando presentaba el proyecto de ley, decía que esta reforma regulatoria, que él calificaba en profundidad, iba a aumentar el PIB en 1,2 por ciento, iba a crear nada más y nada menos que 200.000 empleos e iba a suponer considerables mejoras de la productividad, del consumo y de la inversión. La verdad, ¡vaya monumental fracaso en sus previsiones! En el debate de la tramitación parlamentaria me tocó estar aquí y ya le reproché que esta reforma, en primer lugar, no respondía a las necesidades del sector; en segundo lugar, le dije que por qué no pactaba con nosotros la reforma y atendía a nuestras razonadas argumentaciones, porque creíamos que era necesario avanzar en un sentido más amplio y diferente al que se nos proponía. El proyecto de ley que salió ni eliminaba trabas burocráticas que tenían las empresas ni propiciaba los planes de inversión de empresas que querían invertir en España. Era una ley que, a nuestro juicio, genera conflicto, no solo no lo evita, sino que lo propicia y, desde luego, pone freno a la inversión y a la creación de empleo con normalidad. Ahora estamos viendo las consecuencias de esta escasa voluntad reformista expresada en esta ley.

Señorías, es opinable si este Gobierno es más responsable de contribuir a agravar la crisis de consumo que vive el comercio por lo poco que ha hecho o por lo mucho que no ha hecho, pero no ofrece dudas de que después de veintiséis meses de caídas ininterrumpidas en las ventas, ustedes no parecen haberse enterado de la situación por la que atraviesa el sector comercial.

Con esta interpelación queremos llamar la atención sobre la realidad del sector comercial español y, como siempre, también ofrecer nuestra colaboración, señora Salgado. O hacen ustedes algo para ayudar a que el consumidor recupere la confianza y actúe con normalidad o será el Gobierno el que actúe como espectador de la peor crisis del comercio español.

 ¿Es esto lo que ustedes pretenden? Le aseguro que los comerciantes españoles no lo merecen. Espero sus respuestas.

Muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Delgado.

Señora vicepresidenta del Gobierno y ministra de Economía y hacienda, tiene la palabra.

La señora VICEPRESIDENTA SEGUNDA DEL GOBIERNO Y MINISTRA DE ECONOMÍA Y HACIENDA (Salgado Méndez): Muchas gracias, señor presidente.

Señoría, seguro que uno de los temas en los que con toda seguridad estamos de acuerdo es que España, al igual que el mundo entero, está saliendo de la mayor crisis económica de los últimos ochenta años. Por tanto, señoría, comparaciones con momentos pasados siempre son útiles, pero créame que la situación por la que hemos atravesado no tiene parangón en nuestra historia reciente. Desde luego, esa coyuntura económica y el retraimiento del consumo han afectado, como era de suponer, al comercio interior.

En aras de la verdad, hay que decir que el sector de la distribución comercial sigue teniendo unas buenas posiciones, siempre en términos relativos, en materia de empleo y de afiliación al sistema de Seguridad Social frente a otras ramas de actividad. Le voy a dar unos datos. En el cuatro trimestre del año 2010, los 2.958.000 ocupados en el comercio suponían el 16,07 del total de ocupados en España. El sector comercio tenía una tasa de paro bastante más reducida: el 9,23 por ciento frente al 20,3 que tenía en ese momento el conjunto de la economía nacional; menos de la mitad en tasa de paro. En cuanto al número de afiliados a la Seguridad Social en marzo del año 2011, la cifra media mensual de afiliados en el sector de comercio supone el 18,6 por ciento del total de afiliados al régimen general y al régimen especial de trabajadores autónomos en España, y si solo hablamos de los trabajadores autónomos el porcentaje sube hasta el 25,3 por ciento.

Tiene razón su señoría al decir que la evolución de las ventas en el comercio ha estado sin duda influida por el ambicioso proyecto de consolidación fiscal que hemos puesto en marcha en España tras el aumento de las tensiones financieras durante la pasada primavera. Lo que no ha dicho es que es ese esfuerzo de consolidación fiscal el que ha permitido reforzar la confianza en la economía española, que no nos hayamos visto afectados por la crisis que en este momento está sufriendo Portugal y, por supuesto, también que los diferenciales de nuestra deuda y, por tanto, los tipos de interés que tienen que pagar tanto entidades como consumidores no hayan seguido su escalada. No obstante, sí que quiero señalarle que el último dato oficial de gasto en consumo final de los hogares en términos de contabilidad nacional da un incremento del 1,7 por ciento interanual en volumen; no en precio, en volumen. En cuanto al cuadro macroeconómico del Gobierno para este año 2011, que sabe que acabamos de revisar, predice un incremento del consumo final privado del 0,9 por ciento; una cifra que, por cierto, coincide con el consenso, por ejemplo, de Funcas. Es verdad que el consumo global no crece, pero eso es por la disminución del consumo público como consecuencia de los planes de austeridad que tenemos todavía en marcha.

En cuanto a las normas a las que usted ha hecho referencia sobre lo que puede ser nuestra actividad legislativa, el Gobierno ha hecho una labor muy importante en relación con la trasposición de la directiva relativa a los servicios en el mercado interior dentro del sector de comercio interior. Como sabe, las peculiaridades del sector de la distribución comercial aconsejaron la tramitación separada de la modificación de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista. Es una ley que se ha desarrollado reglamentariamente mediante tres reales decretos. El primero, de menor importancia cuantitativa, por el que se regula el ejercicio de la venta ambulante o no sedentaria. El segundo, por el que se modifica un decreto sobre los canales de comercialización de productos agropecuarios y pesqueros para la alimentación, y por el que se regulan determinados aspectos de las ventas a distancia y la adscripción en el registro de empresas de estas características que supone la eliminación del registro especial de entidades y centrales de distribución de productos alimenticios perecederos, precisamente para facilitar esa distribución comercial.

Además hemos aprobado un real decreto regulando el ejercicio de la actividad comercial en régimen de franquicia y la comunicación de datos al registro de franquiciadores. Hay otras cuestiones incluidas en la trasposición de la Directiva de Servicios, como la reducción de las cargas administrativas con carácter general, que afectan a la actividad de distribución comercial de la misma manera -manera positiva- que en el resto de las entidades, como también les afecta la disminución de los trámites y tiempos necesarios, por ejemplo, para crear una empresa. Estamos en este momento realizando ejercicios de valoración mutua que señalan que las acciones llevadas a cabo en España han permitido mejorar sustancialmente la regulación del sector de la distribución comercial. Se ha eliminado un número importante de requisitos aplicables al comercio minorista, como la obligación de probar la existencia de una demanda en el mercado o los requisitos que discriminaban en función de la nacionalidad o lugar de residencia del prestador. Las empresas, de acuerdo con los datos de valoración que hemos hecho en colaboración con entidades como las cámaras de Comercio o la propia CEOE, calculan que casi 180 millones de euros anuales se han producido en términos de ahorro como consecuencia de esta reducción de cargas administrativas; un 11 por ciento de ese ahorro es consecuencia de modificaciones normativas en el área de comercio con importante incidencia en el ámbito del pequeño y mediano comercio.

Puesto que ha manifestado su voluntad de colaboración, quisiera referirme a la ley de contratos de distribución. Es una ley que va a ofrecer un marco general para regular de manera equilibrada las operaciones comerciales, para minorar también las tensiones derivadas de la negociación de los contratos de distribución comercial erradicando conductas desleales y propiciando una contratación libre y sin ataduras que sin duda va a coadyuvar a la conciliación de intereses en las relaciones comerciales. Señoría, coincido con usted en que el comercio minorista se ha ido enfrentando a una serie de importantes retos estructurales, entre ellos por supuesto la escasa -todavía- implantación de las nuevas tecnologías en el pequeño comercio y particularmente la formación de su elemento humano. Sin duda ahí hay ámbitos de cooperación de los que tendremos mucho que hablar en los próximos meses. Además creemos que merecen un apoyo constante los mercados municipales y los centros comerciales abiertos como elementos clave para la habitabilidad de nuestras ciudades, para garantizar también su supervivencia en un entorno altamente competitivo. Por eso las actuaciones del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en este ámbito han girado en torno a dos ejes, transparencia y competencia. Para fomentar la competitividad se ha elaborado el Plan de mejora de la productividad y competitividad en el comercio para el periodo 2009-2012, movilizando 22 millones de euros e induciendo una inversión en torno a los 260 millones, en colaboración con comunidades autónomas y cofinanciando actuaciones para el fomento del comercio urbano, la mejora del comercio rural, el fomento de la cooperación empresarial, la calidad y la seguridad de los establecimientos comerciales, el relevo generacional y la formación en el sector. Además se han movilizado recursos adicionales para el comercio minorista a través del Fondo de ayuda al comercio interior con una dotación de 11 millones de euros que se suman a los 30 millones de los ejercicios precedentes; unas actuaciones que tratan de apoyar financieramente aquellas orientadas a la modernización y mejora de la productividad del comercio interior y tienen como potenciales beneficiarios a asociaciones de pequeñas y medianas empresas comerciales, entidades locales y pequeñas y medianas empresas comerciales en general. Para facilitar la transparencia y por tanto favorecer también la competitividad, hemos puesto en marcha el Observatorio de precios del comercio minorista con una amplísima aceptación entre los consumidores; su objetivo es comparar los precios entre formatos comerciales, ciudades y enseñas de distribución estudiando su evolución en el tiempo por territorios y familias de productos. Incluye 187 productos de gran consumo distribuidos en 56 ciudades españolas, 4.000 establecimientos comerciales, 50 capitales de provincia, Ceuta y Melilla, y otras poblaciones que tienen un número de habitantes superior al de su respectiva capital. Como su señoría ha dicho, creemos que hay que recuperar la confianza del consumidor, y eso es lo que está haciendo este Gobierno, en primer lugar, tratando de que el consumidor conozca las actuaciones que se están desarrollando por las administraciones públicas; en segundo lugar, favoreciendo la competencia a través de esa transparencia de precio y, en tercer lugar y mucho más importante, generando confianza como país. En ese aspecto el apartado de consolidación fiscal y por tanto lo que nos ha permitido también esa actualización de los tipos del IVA ocupa, no tenga ninguna duda, el papel prioritario.

Hay todavía muchísimo que hacer y esperamos contar con su colaboración, pero créame cuando le digo que el sector del comercio minorista es, dentro de los sectores de nuestra economía, uno de los que está sobrellevando mejor los efectos de la crisis económica. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora vicepresidenta.

Señor Delgado.

El señor DELGADO ARCE: Gracias, señor presidente.

Señorías, señora vicepresidenta, realmente no podemos minimizar la situación dramática del comercio español.

Se lo dice un hijo de comerciante, una persona que habla con los comerciantes y además que habla con los comerciantes de una ciudad que es tan querida tanto para usted como para mí, quienes me trasladan la tragedia que nunca han visto de unos comercios vacíos de consumidores, con una rentabilidad bajo mínimos.

 No es ningún consuelo que haya otros sectores de la actividad económica que lo estén pasando mal, porque efectivamente hay gente que todavía lo está pasando peor. La pregunta que es objeto de esta interpelación es qué medidas se pueden adoptar desde el Gobierno de España para reactivar el consumo. Esta es la clave de nuestra intervención.

 En lo que va de legislatura hasta el pasado mes de marzo se han dado de baja 318.000 autónomos en la Seguridad Social y 175.953 empresas; esta es la realidad. Los mensajes que reciben desde el Gobierno y desde los organismos internacionales son de un gran pesimismo. El informe de perspectivas económicas del Fondo Monetario Internacional divulgado hace poco tiempo nos dice que España será la única de las principales potencias económicas europeas que registre en 2011 una caída del consumo doméstico, un menos 0,1 por ciento, mientras que otros países como Alemania crecerán un 1,9 por ciento.

Las previsiones de su cuadro macroeconómico a las que se acaba de referir son extremadamente pesimistas, porque reconocen ustedes que el consumo privado no tiene visos de recuperación. Se nos dice que la demanda interna pasará de aportar positivamente a aportar negativamente, es decir la demanda interna no va a contribuir al crecimiento de nuestra economía. Han rebajado del 1,8 al 0,9 el gasto en consumo final de los hogares.

Señorías, estamos golpeados -y los comerciantes también- por la subida de los tipos de interés, que viene derivada de las decisiones del Banco Central Europeo, pero que a España le van a afectar profundamente y que no son la mejor noticia para la economía española, que necesita urgentemente recuperar la demanda interna. Esto lastra la renta disponible de las familias, impide la recuperación del consumo y la reactivación económica.

En el breve tiempo que tengo también quiero referirme al acceso al crédito, señora vicepresidenta. Usted está preocupada -entiendo que sí- por la falta de crédito que siguen padeciendo pymes y autónomos y por su incapacidad para contar con este instrumento para salir con fuerza de la crisis económica. Según la encuesta sobre el acceso de las pymes a la financiación ajena que han elaborado las cámaras de comercio de España, casi nueve de cada diez pymes españolas que en el último trimestre acudieron a entidades financieras para pedir financiación afirman que han tenido problemas. El 63,8 por ciento de las empresas dicen que se han incrementado los tipos de interés, y los problemas del circulante y del acceso al crédito son los problemas del devenir cotidiano de todas las empresas comerciales españolas.

Una organización de autónomos divulgaba ayer que el crédito solo llega a uno de cada cinco autónomos y casi el 80 por ciento de los emprendedores no lograron financiación u obtuvieron menos de lo solicitado.

 Usted ha de tener en cuenta también la influencia tan tremenda que los precios energéticos tienen en la actividad comercial. El aire acondicionado, la iluminación o la calefacción son elementos sustanciales de un negocio y están experimentando desde el año 2004 a 2011 una subida de la energía del 49 por ciento, lo que hace que en España los precios eléctricos para el consumidor industrial y comercial sean los séptimos más caros. Estamos un 13 por ciento por encima de la media europea. A este tema su Gobierno tendría que darle una respuesta, así como también debería eliminar la facturación por estimación, ya que debería hacerse por consumo real.

Termino, señoría. Usted se ha referido a la ley de contratos de distribución. La esperamos con prontitud y deseamos que sea una ley equilibrada y justa. Ahora, también le digo que hasta que transcurran los seis meses de plazo que el Congreso les dé a ustedes para presentar este proyecto de ley hay que aprobar un código de buenas prácticas y un instrumento de resolución de conflictos que en este momento todavía no ha sido suscrito. Yo le pido, por favor, que acelere esa tramitación.

Señorías, en el próximo Pleno nosotros traeremos una moción, en la que el Grupo Popular lealmente va a ofrecer al Gobierno un plan de medidas para ayudar a salir de la crisis. Le pido, como usted ha demostrado hoy receptividad, sensatez y cordialidad, que las tenga en cuenta, porque -se lo aseguro- nosotros queremos lo mejor para el comercio de España y para la economía española. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Delgado.

Señora vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda.

La señora VICEPRESIDENTA SEGUNDA DEL GOBIERNO Y MINISTRA DE ECONOMÍA Y HACIENDA (Salgado Méndez): Muchas gracias, señor presidente.

Señoría, por supuesto que lo primero que quiero hacer es agradecer el tono de su intervención y ese ofrecimiento de colaboración. Le agradezco además que no haya insistido en el tema del IVA porque sabe su señoría que ha sido un elemento fundamental para producir esa consolidación fiscal que nos está permitiendo recuperar la confianza internacional, que es la confianza de quienes financian nuestra economía en este momento. Además de eso, sabe su señoría que por escasez de tiempo no tuve oportunidad de decirle que nuestro IVA sigue siendo de los más bajos de Europa. De hecho, únicamente Chipre y Luxemburgo, entre los veintisiete países de la Unión Europea, tienen un tipo general de IVA inferior al tipo español. Además, nosotros tenemos un 49 por ciento de nuestra facturación en el tipo reducido. Todo eso hace que el tipo efectivo de IVA en el caso español sea sin duda ninguna de los más bajos de Europa. Por tanto, señoría, el IVA es un impuesto que nos está permitiendo, como le digo, poder ajustar nuestras finanzas públicas, nuestro déficit público, nuestros compromisos internacionales a los compromisos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y también favorecer nuestras propias cuentas públicas.

Su señoría se ha referido también al crédito, y le digo lo mismo. Teníamos crecimientos de crédito del 20 por ciento. Por tanto, esos crecimientos de crédito son inasumibles, y no deberíamos pensar que pueden producirse en el futuro. Eso afecta sin ninguna duda a las refinanciaciones de parte de ese crédito virtualmente existente, y esa disminución de crédito que se está produciendo afecta también, cómo no, a todos. Por eso, el ICO ha tenido una actuación muy activa. Durante el año 2010 el ICO ha proporcionado crédito a más de 250.000 empresas; la mayoría de ellas eran pequeñas y medianas empresas, y muchas de ellas del sector comercial. Es evidente que hay que hacer más, por eso el ICO, aparte de lo que hizo en el año 2010, en este primer trimestre del año 2011 está acelerando su actividad para favorecer la llegada del crédito a estas empresas. Sin ninguna duda lo que más va a favorecer la llegada de mayor crédito, de crédito en mayor cantidad a las empresas, es que nuestras entidades financieras gocen de la credibilidad que merecen. Por eso, el proceso de reestructuración y recapitalización de nuestras entidades financieras es un elemento fundamental que les va a permitir acudir a los mercados mayoristas en mejores condiciones y, por tanto, tener oportunidad de canalizar ese crédito a las pequeñas y medianas empresas.

En cuanto a la energía -ya con esto termino-, su señoría ha hecho referencia a algo que nosotros también decimos. Los precios de nuestra energía para el caso de las pequeñas y medianas empresas, para el caso del sector empresarial, son superiores a los que se están pagando en Europa pero también es superior -esa es la segunda parte de la ecuación, que agrava además los efectos de la primera- al caso de Europa nuestra intensidad energética. Por tanto, señoría, además de preocuparnos de los precios de la energía, que, como sabe, tienen un componente en los precios de las materias primas que está difícilmente al alcance de las políticas económicas españolas, deberíamos preocuparnos mucho más de la eficiencia energética. Sin ninguna duda en ese ámbito la distribución minorista, los comercios y las entidades de este sector de la distribución comercial tienen también un largo camino por recorrer, comparable al que tienen en la utilización de las tecnologías de la información. No tenga ninguna duda de que el Gobierno colaborará a ese respecto. Por lo demás, señoría, muchas gracias. (Aplausos.)

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señora."




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