El Gobernador del Banco de España empeora las previsiones sobre la intensidad y duración de la crisis económica derivada de la pandemia


Hoy celebramos desde las 12 horas una sesión en el Congreso de los Diputados de la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital, dedicada a recibir la comparecencia del Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. 

Tenía por objeto que expusiera su diagnosis sobre las medidas tomadas para hacer frente a la crisis del COVID-19, la supervisión de estas medidas y las propuestas para el futuro de su institución, a iniciativa del Grupo Parlamentario Republicano; para informar sobre la evolución de la economía como consecuencia de la situación generada por la crisis sanitaria del COVID-19, a iniciativa del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y para informar de la situación de la economía española, perspectivas de futuro e impacto de las medidas aprobadas por el Gobierno a consecuencia de la crisis del COVID-19, a iniciativa del Grupo Parlamentario Socialista.

Mis primeras palabras como presidente de la Comisión fueron de recuerdo de los 27.650 fallecidos por la pandemia y de buenos deseos de curación para los enfermos, para luego dar la palabra al Gobernador que comenzó con estas palabras:

“Nos enfrentamos a una situación inédita que, desde el punto de vista del impacto económico, presenta tres características que querría destacar, dado que, en mi opinión, condicionan la respuesta óptima de la política económica.

En primer lugar, la magnitud de la perturbación es elevadísima. Desgraciadamente, hemos comprobado cómo en unos pocos días esta pandemia ha llevado al límite a nuestro sistema sanitario, segado miles de vidas humanas y dejado una cicatriz profunda en otras tantas familias y en el conjunto de la sociedad española. La situación ha llevado a nuestras autoridades, como a tantos otros Gobiernos de todo el mundo, a adoptar medidas drásticas de distanciamiento social que suponen una limitación muy severa de los movimientos de las personas y la suspensión casi completa de la actividad de algunos procesos productivos. Estas medidas están teniendo un impacto económico muy intenso a causa de la reducción de la oferta y la demanda de bienes y servicios. En paralelo, el aumento de la incertidumbre generada por la pandemia ha producido un deterioro muy acusado de la confianza de los agentes y una fuerte caída del precio de muchos activos financieros.

Como resultado, este año se registrarán previsiblemente los retrocesos del PIB más abultados desde la Segunda Guerra Mundial en el del conjunto de las economías avanzadas y desde la Guerra Civil en el caso de España. La constatación del fuerte impacto sobre nuestra economía a partir de la evidencia estadística acumulada en las últimas semanas y las dificultades que comienzan a vislumbrase de cara a la eventual recuperación hacen, de hecho, que los escenarios con caídas del PIB más moderadas que se proyectaban hace un mes sean hoy poco realistas.

En segundo lugar, se trata de una crisis causada por un factor que, al menos en principio, tiene una naturaleza temporal – aunque probablemente más duradera de lo que inicialmente anticipábamos - y es ajena al propio funcionamiento de la economía. 

La duración de la perturbación es incierta, pero, en todo caso, debería ser limitada y dar paso a una recuperación una vez que hayamos controlado la enfermedad.

La tercera y última característica que me gustaría destacar es la naturaleza global de esta crisis, que va a infligir un golpe muy duro a la economía mundial. Esto significa que la profundidad de la recesión de la economía española y su posterior recuperación dependerán también de la marcha de nuestros principales socios comerciales. “

Habló de proyecciones y dijo: "En el contexto de elevada incertidumbre mencionado, la elaboración de proyecciones macroeconómicas con las metodologías habituales se dificulta enormemente. Por esa razón, el Banco de España optó, en su publicación del pasado 20 de abril, por elaborar varios escenarios alternativos recurriendo a herramientas analíticas de distinta naturaleza. 

En cualquiera de los escenarios considerados, el confinamiento conduciría a una contracción muy severa del PIB de la economía española en 2020, de mayor intensidad cuanto más dilatado sea el período durante el cual sea necesario mantener las restricciones a la actividad económica y con más riesgos de que los problemas de liquidez que están sufriendo muchos agentes económicos en estos momentos den paso a situaciones de insolvencia. 

De cara al próximo año, estos escenarios dibujan una recuperación de la actividad y el empleo que, sin embargo, sería insuficiente para que el PIB alcanzara el nivel tendencial previo al Covid-19.

En concreto, en los dos escenarios que, de entre los publicados recientemente por el Banco de España, parecen más realistas en estos momentos, una vez descartado aquel que proyectaba una recesión más breve y moderada, el PIB caería un 9,5 % y un 12,4 %, respectivamente, en 2020 (y experimentaría incrementos posteriores del 6,1 % y el 8,5 % en 2021). 

Cabe señalar que las cifras del primero de estos escenarios no difieren significativamente de las que han dado a conocer otras instituciones, tanto nacionales y supranacionales como públicas y privadas. Así, por ejemplo, el Gobierno español, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea han proyectado recientemente retrocesos de nuestra economía del 9,2 %, el 8 % y el 9,4 % para 2020, respectivamente.

Por su parte, para el conjunto del área del euro, la caída del PIB prevista por el FMI y la Comisión Europea en el presente año es, respectivamente, del 7,5 % y el 7,7 % (y el retroceso correspondiente para el total mundial sería del 3 % y el 3,5 %). Estos escenarios incorporan el efecto de las medidas aprobadas en los distintos ámbitos – fiscal, monetario y prudencial-, a las que luego me referiré, de forma que las caídas de la actividad serían significativamente más elevadas en ausencia de esas medidas. En cualquier caso, lo que se ha confirmado en las últimas semanas es que la recuperación no estará exenta de dificultades, sin que se puedan descartar escenarios más desfavorables que los considerados actualmente"

Habló luego del severo impacto de la pandemia sobre la actividad económica que comporta consecuencias relevantes en muchos frentes. Uno de ellos es el de la estabilidad financiera.

También se refirió a la política fiscal como principal mecanismo de defensa y dijo "En general, las distintas autoridades económicas, supranacionales y nacionales, han sabido entender la enorme dimensión del reto al que nos enfrentamos, por lo que, en la práctica, han optado por actuar con contundencia, desplegando un conjunto muy amplio de acciones en las áreas fiscal, monetaria y prudencial, con ese doble objetivo de mitigar los efectos de la crisis a corto plazo y evitar que se prolonguen en el tiempo."

Informó sobre el papel de la política monetaria y dijo que " en el Banco Central Europeo (BCE) también hemos actuado de forma tajante en respuesta a esta crisis para mitigar sus efectos sobre la economía del área del euro. Para ello, hemos desplegado una amplia batería de medidas, que pueden agruparse en dos grandes bloques."

Habló también del papel del sistema financiero en la superación de la crisis y dijo "En paralelo a la estrategia multidimensional de las políticas económicas para afrontar la crisis, las entidades financieras deben contribuir también a mitigar los efectos adversos sobre los distintos agentes de la economía. El objetivo en este ámbito es que los bancos estén en condiciones de proporcionar financiación a los agentes que antes de la pandemia presentaban un historial de pago favorable, pero que, tras ella, se enfrentan a necesidades sobrevenidas de liquidez. Como he descrito antes, las entidades bancarias cuentan ahora con niveles de solvencia mayores que en la crisis anterior, lo que debe ayudarles a desempeñar un papel activo destacado en este contexto."

Destacó la necesidad de una respuesta común de los países del área del euro y dijo : "Como he detallado antes, una reacción exclusivamente individual de los distintos países del área del euro no es la respuesta más eficaz ante la crisis. Los ciudadanos europeos hemos creado vínculos cada vez más estrechos entre nosotros a lo largo de las últimas décadas, en un proceso que se ha intensificado en los últimos 20 años, como consecuencia de la creación de la moneda única. Y Europa está siendo una de las regiones del mundo en las que la actual crisis está golpeando con mayor dureza, de modo que todos los europeos, unos en mayor medida que otros, nos hemos visto afectados por un mismo problema."

Y finalmente se refirió a los retos tras el Covid-19 , señalando:

"1-La necesidad de reducir el déficit estructural y la deuda pública. Como ya he señalado, la crisis actual dejará como legado un nivel de endeudamiento público muy elevado. Para nuestro país, como para el resto, la gestión de niveles tan elevados de deuda pública supondrá un reto de gran calado una vez que la epidemia haya pasado. En el corto plazo, no hay una alternativa sensata a la expansión presupuestaria. Sin embargo, una vez controlada la pandemia y sus efectos económicos, la necesidad de sanear las finanzas de las Administraciones Públicas debe pasar a primer plano, para descartar episodios de crisis de deuda pública como los vividos en varios países del área del euro tras la última crisis financiera.

2- Las políticas de fomento del crecimiento a largo plazo. En las estrategias para la reducción del endeudamiento público a medio y a largo plazo, las políticas dirigidas a fomentar un crecimiento sostenido de la actividad y el empleo deben desempeñar un papel al menos tan importante como los propios planes presupuestarios plurianuales."

Y concluyó su primera intervención diciendo: "Nos enfrentamos a una perturbación de una magnitud sin precedentes. Con las posibles limitaciones que pudieran presentar, las políticas económicas desarrolladas en los distintos ámbitos deberían ayudar a moderar, en el medio plazo, los severos daños que nuestra economía está sufriendo en la actualidad, lo que permitirá salvar muchos empleos y empresas.

En el terreno de la política fiscal, instrumento que está en la primera línea de la respuesta a la crisis, de un modo un tanto paradójico a primera vista, una acción expansiva focalizada y rotunda en el corto plazo es lo que permitirá preservar el tejido productivo que hará que el servicio de la deuda sea menos oneroso en el futuro. Más allá del corto plazo, la reducción del endeudamiento público requerirá la contribución de las distintas palancas de política económica. 

Además del mantenimiento de costes de financiación tan reducidos como sea posible, para lo que resultan esenciales la actuación del BCE y la acción común supranacional europea, dos son los ingredientes de las estrategias que harán que la deuda no suponga una carga excesiva ni para las generaciones actuales ni para las futuras. Ambos deben ser aplicados sin demora una vez que hayamos superado la fase más aguda de emergencia sanitaria y sus efectos económicos. En primer lugar, es preciso poner en pié planes plurianuales de consolidación de las finanzas públicas. En segundo lugar, tenemos que volver la mirada hacia aquellas políticas que incrementen el crecimiento potencial de la economía.

Más que nunca, si cabe, ahora resulta crucial que, una vez transcurrida la fase sanitaria del problema, los mecanismos institucionales que rigen el funcionamiento de nuestro país adopten una visión de largo plazo."

Este es el texto completo de su intervención inicial:

https://www.bde.es/f/webbde/GAP/Secciones/SalaPrensa/IntervencionesPublicas/Gobernador/Arc/Fic/hdc180520.pdf


Este el enlace al vídeo completo del debate parlamentario.

http://www.congreso.es/wc/htdocs/web/jsp/canalParlamento/reproductorDirectoAkamaiHLS/p/player_diferidomp4.jsp?codSesion=4&codOrgano=378&mp4=mp4&directo=s&fechaSesion=18%20de%20Mayo%20de%202020&idLegislaturaElegida=14

Este el enlace al Diario de Sesiones.


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