In memoriam de Enrique Múgica Herzog, un gran político de Estado, defensor de la democracia y de nuestra Constitución

Hoy conozco la muy triste noticia del fallecimiento de Enrique Múgica Herzog, a los 88 años y debido al maldito coronavirus.

Mi mas sentido pésame a su familia, amigos y a sus compañeros del Partido Socialista Obrero Español.


Conocí a Enrique Múgica en la VII Legislatura del Congreso. Yo era un recién elegido diputado por Ourense y mi Grupo Parlamentario me encomendó la portavocía en la Comisión Mixta de Relaciones con el Defensor del Pueblo, y  el primer encargo importante fue el de fijar el 31 de mayo de 2000 nuestra posicíón política sobre la propuesta para que las Cámaras eligieran  a don Enrique Múgica Herzog, un veterano diputado por Guipúzcoa y de larga y fructífera trayectoria democrática, Defensor del Pueblo. Una propuesta que venía firmada por el Grupo Popular, el Grupo Socialista, el Grupo Catalán (Convergència i Unió) y el Grupo de Coalición Canaria. Es decir consensuada en una legislatura en la que el Partido Popular gozaba de mayoría absoluta.


Rescato hoy del Diario de Sesiones de la Comisión, mi intervención:


Señor presidente, señorías, señor candidato, sean mis primeras palabras pronunciadas en una sesión oficial de las Cortes Generales de salutación a todos ustedes y de expresión del alto honor que supone para este diputado ourensano el formar parte de esta Comisión. Nunca mejor ocasión que ésta puesto que, como decía acertadamente el presidente de la Comisión, asistimos a un acto parlamentario novedoso -la comparecencia previa en la Comisión Mixta del candidato a Defensor del Pueblo-. Celebramos, como apuntaba la Presidencia, que las Mesas conjuntas Congreso-Senado hubieran adoptado esta nueva resolución de 25 de mayo de 2000, que viene a mejorar la tomada en su día en el año 1992 y a regular de una manera más detallada los trámites de esta comparencia previa.


Hace muy pocos meses, los que entonces éramos candidatos a parlamentarios hacíamos llegar a los electores nuestras propuestas.

El Partido Popular trasladó a los electores el mensaje de que el Parlamento siguiera siendo, insistiendo todavía más, el centro de la vida política y de continuar avanzando en la mejora de la institución parlamentaria. Con la finalidad de facilitar la valoración de los méritos y de las circunstancias requeridas para ocupar puestos esenciales dentro de las instituciones del Estado, cuya aceptación o propuesta correspondía al Congreso o al Senado, nos comprometimos a promover la regulación de esta comparecencia previa para este supuesto del Defensor del Pueblo y para otros.

El pasado día 25 de abril en el discurso de investidura nuestro candidato, José María Aznar, reafirmaba el compromiso de proceder inmediatamente a regular la comparecencia de estos candidatos. Por ello celebramos poder estar hoy aquí, dando impulso a este trámite que, desde luego, nuestro grupo parlamentario ha propiciado desde el primer momento y buscando el consenso en torno a la figura de un candidato que va a cubrir la vacante de un puesto de relevancia constitucional y que desde luego exige, repito, la mayor unanimidad posible.

Debatimos hoy, pues, esta propuesta de candidatura, y con toda claridad el Grupo Parlamentario Popular manifiesta que el candidato reúne las condiciones de capacidad, de legitimidad y de dignidad política para ocupar esta responsabilidad. 


El señor Múgica posee una sólida formación jurídica, que, aun no siendo imprescindible para ocupar este puesto, desde luego, sí es muy recomendable.

 Su experiencia en el conocimiento de las instituciones del Estado es amplísima: es en la actualidad uno de los contados diputados que mantiene su acta desde el inicio de las legislaturas de la democracia; ha tenido responsabilidades importantes en este Congreso de los Diputados; ha sido ministro, lo que le hace conocedor del Poder Ejecutivo y de la maquinaria administrativa a su servicio; es conocedor privilegiado del Poder Judicial, por su experiencia antes citada como titular del departamento de Justicia y también por su profesión de abogado, colaborador al fin de la Administración de justicia.


La trayectoria personal del señor Múgica resulta también, desde nuestro punto de vista, intachable. Ha sido desde su juventud, y en años difíciles, un comprometido defensor de la democracia, de la justicia social, de las libertades y de los derechos humanos. Es también el candidato un defensor enérgico de la Constitución, que, más allá de su supremo valor normativo, es también la expresión histórica de un gran pacto de convivencia, de concordia, que sentó los cimientos de un sólido Estado de derecho, apto para la convivencia en libertad de un pueblo con una historia multisecular vivida en común. Y se ha distinguido por ser el valedor de esta Constitución, que configura un proyecto nacional con holgura suficiente para identificar y para desenvolver las peculiaridades de las nacionalidades y regiones que integran España. Estamos seguros, por lo tanto, señorías, de que un hombre con estas convicciones será un perfecto defensor de los derechos fundamentales reconocidos en el título I de la Constitución.

El señor Múgica es también un hombre de mentalidad abierta, culto, europeísta y, por supuesto, de arraigadas convicciones ideológicas.


Todos los que estamos aquí conocemos su ideología socialista, explicitada hoy en su militancia y también en la propia integración como diputado en las filas del Grupo Parlamentario Socialista. En efecto, la Ley Orgánica reguladora del Defensor del Pueblo, en su artículo 7, determina, entre otras, la incompatibilidad de esta figura con todo mandato representativo, con todo cargo político, con actividad de propaganda política y con la propia afiliación a un partido político. Pero esta independencia exigible al Defensor del Pueblo no lo es ab origine, sino con posterioridad a su nombramiento, pues la ley antes citada sólo dice que deberá cesar, dentro de los diez días siguientes a su nombramiento y antes de su toma de posesión, en toda situación de incompatibilidad que pudiera afectarle. 

El candidato ya ha manifestado su disposición a cesar como diputado y también a renunciar a su afiliación, con lo que cumplirá estrictamente con los requisitos de neutralidad e independencia que debe reunir quien haya de ser designado comisionado de las Cortes Generales y garante de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. Esta Constitución, en su artículo 16, consagra y proclama la libertad ideológica, y es por ello que en modo alguno se puede negar al candidato a ocupar esta institución del Defensor del Pueblo la posibilidad de profesar convicciones ideológicas.

Personalidades relevantes que han sido ya defensores del pueblo militaron en opciones políticas diversas y sus posicionamientos ideológicos eran de dominio público, y ello no ha sido ningún obstáculo para que actuaran con total independencia.

Nuestro grupo parlamentario, haciendo ejercicio, como no puede ser menos, de tolerancia, de independencia, no tiene inconveniente alguno en que al frente de la institución que ha de supervisar justamente la actividad de la Administración se encuentre una persona que profese la ideología del principal partido de la oposición.

 La institución del Defensor del Pueblo, como muy bien decía el señor Múgica, dependiente orgánicamente de las Cortes Generales pero absolutamente libre e independiente en su funcionamiento, goza, afortunadamente, de un considerable prestigio y ha conseguido integrarse de una manera muy satisfactoria en la sociedad española, lo cual evidencia una creciente sensibilidad en materia de derechos humanos. 


Esta institución ha generado día a día la confianza de los españoles. Así lo acreditan las encuestas de opinión, que ponen de relieve que tres de cada cuatro españoles conocen esta institución y que uno de cada diez en algún momento de su vida ha tomado contacto con ella. El anterior Defensor del Pueblo, don Fernando Álvarez de Miranda, al que, por cierto, nos gustaría reconocer en este acto su brillante ejecutoria, decía que el arraigo de esta institución en la realidad de nuestro entorno social se debe a la confluencia de dos elementos definitorios: el diálogo como actitud básica en las relaciones con las administraciones públicas y también el interés en ser cada día más eficaces en el funcionamiento institucional.

Estamos convencidos de que el candidato cuya propuesta apoyamos será, si resulta nombrado por las Cortes Generales, un dignísimo alto comisionado para la defensa de los derechos fundamentales proclamados en el título I de la Constitución. Confiamos en que en esta Comisión se obtenga el mayor consenso posible en torno a la persona que ha de ocupar esta esencial figura de nuestro esquema constitucional.”


Finalizada la Comisión fue realizada la votación  sobre la elevación de la propuesta al Senado y al Congreso del candidato a Defensor del Pueblo a favor de don Enrique Múgica, y efectuada dio el siguiente resultado: votos a favor, 37; en contra, uno; abstenciones, una.

http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/PopUpCGI?CMD=VERLST&BASE=puw7&DOCS=1-1&QUERY=%28CGC200005310006.CODI.%29

Esta propuesta fue luego ratificada por el Pleno del Congreso que aprobó su designación con 306 votos a favor, 11 en contra, 8 en blanco y 1 nulo. 

La brillantez con la que ejerció su función implicó que permaneciera 10 años al frente de la institución  del Defensor del Pueblo.

Ratifico hoy todas las  valoraciones que hacía el 30 de mayo de 2000 sobre Enrique y añadiría otras que advertí luego cuando le traté: cordialidad, naturalidad y simpatía.

Una bella persona. Descanse en Paz.

Si desexa facer algún comentario poder enviar un correo a celso.delgado@congreso.es

Recibirá resposta




Con la tecnología de Blogger.