Asisto esta tarde en el Congreso de los Diputados al debate en el que la  vicepresidenta del Gobierno en funciones y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, compareció en una sesión extraordinaria del Pleno del Congreso para informar sobre las actuaciones y medidas realizadas por el Gobierno en ayuda del rescate humanitario de migrantes realizado por el Open Arms, a petición de la Diputación Permanente. 

La vicepresidenta justificó la acogida en 2018 en Valencia del Aquarius -que tampoco pidió ir a un puerto español- y que al Open Arms se le ofreciera ayuda pasado el día 16 de su bloqueo, porque hasta esta fecha «no explicitó su situación interna» y había estado rescatando personas del mar «hasta el 10 o el 12 de agosto». 

Dijo la vicepresidenta, que en un momento el Ejecutivo español se puso en contacto con el italiano para pedir «ayuda y colaboración» ante una situación «complicada» en el Open Arms, y al no obtener respuesta de Italia, ofrecieron el puerto de Algeciras porque tiene «los mejores instrumentos cotidianos» de atención para estos casos.

La comparecencia extraordinaria de Carmen Calvo evidenció las diferencias entre el PSOE y su socio preferente a falta de tres semanas de que termine el plazo para que haya Gobierno o nuevas elecciones.

La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, acusó al Gobierno de participar en el «turbio negocio» de las mafias de la migración en relación a la gestión de esta crisis del Open Arms, y aseguró que «El sanchismo y el salvinismo son las doscaras de la misma moneda; hacen lo mismo, utilizan a los migrantes para sacar votos, restos a culpar a Europa y a Occidente». Asimismo, culpó al Ejecutivo español de «clamar por las puertas abiertas, que el dinero público no es de nadie», mientras que los «salvinistas campan en la xenofobia y no distinguen de fronteras legales e identitarias».
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