SOTOURENSE: coincidencia con la CEO en la llamada al diálogo, a las explicaciones técnicas, razonadas y respetuosas con Ourense







Hoy la Confederación de Empresarios de Ourense ha dado a conocer un comunicado sobre el proyecto de integración urbana del ave en nuestra ciudad, con el que estoy en pleno y absoluto acuerdo, tanto en el fondo como en la forma.


 Felicito a esta organización empresarial por su compromiso con los intereses generales de nuestra ciudad y también por su independencia.


Reproduzco a continuación este comunicado:


"PROYECTO DE INTEGRACIÓN URBANA DEL AVE




 La CEO insiste en su llamada al diálogo y a las explicaciones técnicas razonadas y respetuosas con la ciudad.

Después de varias presentaciones del proyecto unilateral de integración urbana del AVE en Ourense, de declaraciones del ministro de Fomento sin derecho a réplica y de justificaciones acomodadas y cambiantes de altos directivos de ADIF y del propio Ministerio, la Confederación Empresarial de Ourense continúa esperando una explicación técnica razonada y respetuosa con la ciudad. Acompañada o no en su posición, con firmeza, y por encima de coyunturas políticas e interpretaciones sesgadas, la CEO mantendrá invariable su postura en defensa del soterramiento, por considerar que es la única solución integradora, eficaz y equilibrada. 

Y, para evitar reiteraciones, declara expresamente que así será su posición hasta que el diálogo suficiente aflore, o mismo el anómalo e irreflexivo proyecto se ejecute.

Al igual que apoyaremos cualquier iniciativa, foro o debate sobre este asunto, valoramos y reconocemos los esfuerzos públicos para la llegada del AVE. Sin embargo, ninguna voz de Ministerio ha aclarado por qué el soterramiento resulta inviable en Ourense, cuando es oportuno en otras ciudades y pueblos con similares exigencias técnicas y urbanísticas. En muchas urbes con AVE, Fomento modificó el proyecto de integración para soterrar las vías, a petición de la ciudadanía y del Ayuntamiento correspondiente.

Sin embargo, Ourense queda al margen. En nuestro caso, las mismas demandas y los mismos derechos que han prevalecido en otras zonas del país, no son considerados una reivindicación justa y razonable, ni se han convertido en la gran solución de consenso, sino que han quedado rebajados de forma obstinada y simplista a la categoría de antojo y despilfarro económico.

Demandar las vías soterradas en el entorno de la futura estación de Ourense no es un capricho, ni mucho menos el resultado de un enfoque localista y desconectado de la realidad.

A la CEO sólo le mueve el interés general, el progreso en equilibrio y el verdadero proyecto social: el que planifica, diseña y expande a largo plazo ciudades al margen del protagonismo político y de la gestión unipersonal.

Por eso la Confederación, consciente de que es una decisión histórica, lamenta que la mayor inversión en décadas sólo tenga una dirección, una postura y ningún razonamiento. Y por eso persiste en la demanda de explicaciones técnicas transparentes, directas y objetivas.

A través de la propuesta de la CEO, la ciudadanía de Ourense conoce la ordenación del tráfico que lograrían los nuevos viales en superficie sobre las vías soterradas, para agilizar el acceso a la estación intermodal desde cada uno de los viales de entrada (Autovía A‐52, Circunvalación Norte y futuras autovías AG‐31, A‐56 y A‐76). También percibe la permeabilidad del barrio de A Ponte, sin fracturas ni barreras.

Pero la sociedad ourensana desconoce las consecuencias reales del proyecto unilateral del Ministerio de Fomento. Sin regulación del tráfico y con una demanda creciente de usuarios del transporte ferroviario cuando entre en servicio el AVE, el colapso sería la puerta de entrada al tren del futuro. En plena era del transporte sostenible, Ourense vuelve a quedarse fuera de la movilidad, de la intermodalidad y de la accesibilidad.

Ni más plazos, ni “sobrecoste”

Una vez más, la CEO se ve obligada a rechazar los dos únicos argumentos oficiales contrarios al soterramiento: los plazos y el coste, aparte de las dificultades técnicas que fueron desmontadas en su momento. Claramente, la actuación que proponemos en el entorno de la Estación no retrasa la llegada del AVE a Galicia y no altera, ni obstaculiza, la ejecución de la línea Ourense‐Santiago.

En cuanto al presupuesto, reiteramos que el “sobrecoste” de soterrar las vías construyendo un túnel artificial en A Ponte no puede cifrarse en los 400 millones de euros que ha evaluado el Ministerio de Fomento, ya que en realidad la opción del soterramiento sólo encarece en 5 millones de euros la propuesta municipal.

Además, la edificabilidad de los terrenos a liberar generaría unos ingresos mínimos de 40 millones de euros, cuando la ejecución íntegra del soterramiento no supera los 30 millones. Con estas cifras, no se ajusta a la realidad, ni a los precios de mercado, la estimación ministerial de que los ingresos por la futura urbanización apenas cubrirían la cuarta parte del coste de integración.

Finalmente, la Confederación Empresarial de Ourense se muestra sorprendida por la desinformación y la falta de rigor que ha trascendido en los últimos días. La demanda del soterramiento no puede despacharse con el argumento de que es una petición de última hora, cuando esta organización la viene defendiendo desde el año 2006, en cuanto se hizo público el estudio informativo del tramo urbano. A pesar de la presión política, la CEO no cesó en ningún momento en la defensa de su propuesta. Ninguna actitud oportunista y tardía dura cinco años.

Tampoco tiene sentido afirmar que el empresariado ourensano nunca se ha preocupado por el transporte ferroviario de mercancías. El pasado 10 de febrero, esta Confederación emitió un comunicado para expresar su apoyo al mantenimiento de los dos accesos ferroviarios de mercancías para Galicia, uno vía Monforte‐León y el otro por Zamora, solución que coincide con la modificación que el Ministerio de Fomento introdujo en el PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte).

Por otra parte, la CEO matiza que la variante exterior del tramo urbano del AVE en Ourense ha sido admitida a petición de esta organización y lamenta que no haya ocurrido lo mismo con la propuesta del soterramiento de las vías, ya que esta actuación es la única que garantiza el acierto, cuando además está en juego un siglo de progreso.

Al margen de otros pronunciamientos en la misma línea, afectados a veces por los altibajos propios de la contienda política, y de algunos silencios públicos y sociales, la CEO encara este reto con la convicción y la responsabilidad que le es exigible para contribuir al bienestar colectivo de las generaciones futuras y para que la memoria histórica juzgue a cada uno. Es, por tanto, una obligación con letras mayúsculas. Porque la obra más grande que haya conocido Ourense en su historia no puede ni debe afrontarse con el acuerdo más pequeño de su existencia. Para que en el futuro podamos decir que hemos gobernado los acontecimientos, y no que han sido ellos los que se han impuesto a nosotros, el único camino es el diálogo y, si es posible, el consenso.

En todo caso, la CEO no pretende incurrir en la contradicción de rechazar dogmatismos y, por otra parte, ser dogmática. A partir de aquí dejamos en manos de los ciudadanos y sus representantes la solución de futuro."


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