Publica hoy el
diario “La Voz de Galicia” una
información firmada por Pablo González titulada “El Gobierno
posterga el último tramo de la línea de alta velocidad porque no ahorra tiempo
de viaje” y subtitulada “Transportes da por primera vez las razones del retraso
de la licitación de parte del trazado de la variante de Ourense”
Se hace eco de la
respuesta dada el 9 de abril por el Gobierno a los diputados ourensanos del
Partido Popular:
Dice así:
“Todo empezó porque en los planos para la reforma
integral de la estación de Ourense, cuya finalización está prevista para el
2030, no aparecía la entrada de la variante exterior de Ourense en vía doble.
Este hecho hizo saltar todas las alarmas, pero, en aquel momento, tanto el
Ministerio de Transportes como el ADIF no daban razones de peso para explicar
por qué las obras habían comenzado en el 2022 entre Taboadela y Seixalbo, y el
resto del trazado permanecía en unos trámites administrativos que se
eternizaban bajo la consigna de que los proyectos estaban en revisión.
Parecía claro que se iban a terminar los tramos en
obras —los trabajos están muy avanzados— y que los últimos siete kilómetros y
medio de la línea de alta velocidad a Galicia se acometerían a partir del 2030,
dejando que la línea de alta velocidad Galicia-Madrid termine en vía única y en
una curva de radio similar a la de Angrois.
Tras esta estrategia evasiva y poco transparente del
Gobierno, ahora empieza a mostrar sus cartas a los gallegos. En una respuesta
parlamentaria a diputados ourensanos del PP, que preguntaron precisamente por
este contexto y por la posibilidad de que este tramo de la variante exterior no
se construya nunca y solo se opte por duplicar la sinuosa línea antigua, el Ejecutivo
insiste en que esta sección entre Seixalbo y la estación ourensana sigue en
estado de planificación, «para proceder a la preparación de la documentación para
la licitación de la actualización de los proyectos».
Pero aporta algo más que clarifica cuál es la intención
del ADIF y de Transportes, hasta ahora parapetada tras la revisión de los
proyectos constructivos. «Este tramo no aporta ahorro de tiempo de viaje, se
planteó por condicionantes ajenos a la explotación ferroviaria», aseguran en
referencia a las repercusiones urbanísticas de eliminar el trazado ferroviario
que divide en dos Ourense.
«Como
consecuencia —añaden—, deben acometerse en primer lugar los tramos entre
Taboadela y Seixalbo, ya que las obras del resto no aportan ninguna mejora a la
explotación ferroviaria respec to a tiempos de recorrido». Eso sí, admiten que
el trazado en vía doble hasta la terminal ferroviaria «sí supone una mejora en
la fiabilidad de las circulaciones al eliminar el tramo en vía única»
No obstante, ni la falta de fiabilidad —un tren
averiado en es te tramo cortaría la línea entre Galicia y Madrid, como ya su
cedió varias veces— ni las curvas del recorrido parece que sea un acicate tan
potente como el ahorro de tiempo de viaje, pues ni siquiera se dan fechas para
la licitación de las reformas de los proyectos, ni mucho menos para la
licitación de las obras”



