Publica hoy el diario “La Región” una información de Francisco
J. Gil titulada “El parón de obras en Ourense frena el Corredor Atlántico”
y subtitulada “Adif no licitó las obras entre Monforte
y Covas, y de Guillarei a Ourense no empezarán antes de 2030”
En ella se hace eco de la respuesta del Gobierno del 7 de mayo a las preguntas de los diputados ourensanos del Partido Popular, encabezados por Celso Delgado, en la que desde el Ejecutivo señalaban que "el contrato para la redacción de proyectos para la mejora de la infraestructura y vía en el tramo Covas-Monforte de Lemos de la línea 800 se encuentra actualmente en ejecución, en concreto, en fase de supervisión", tres años después de haber vencido el plazo inicialmente señalado por el pliego de la licitación.
Dice así:
“El retraso en las obras en la provincia de Ourense impedirá que la pieza clave de la red básica ferroviaria del Corredor Atlántico en Galicia esté listo para 2030, el plazo que el ministro Óscar Puente había comprometido en mayo de 2024 cuando presentó la última modificación (por el momento) del Plan Director del Corredor Atlántico en Galicia. La principal arteria gallega de ese corredor, que empieza en la terminal de Vigo Guixar y acaba en Covas, en la frontera de Valdeorras con la provincia de León, estará cortada por obras, en el mejor de los casos, cuando llegue la fecha límite.
La línea del Miño, entre Guillarei y Ourense y la línea 800 entre Monforte de Lemos y Covas son los tramos que más retraso acumulan. En el primero de ellos, de 95,6 kilómetros, Adif acaba de adjudicar la redacción de los proyectos para la renovación de vía y actuaciones en la infraestructura. La UTE adjudicataria tiene un plazo de 24 meses para la redacción de los proyectos que, teóricamente, deberían estar entregados antes de finalizar 2028.
Tres bloques
Para agilizar la redacción y también la ejecución de las futuras obras, el tramo fue fraccionado en tres bloques, relativos a otros tantos subtramos, entre Ourense y Filgueira, Filgueira-Arbo y Arbo-Guillarei. El contrato, que todavía no ha sido formalizado, comprende una segunda etapa adicional de 18 meses en los que el equipo redactor tiene que estar a disposición de Adif para darle apoyo en las tareas previas al comienzo de las obras de ejecución de dichos proyectos, concretamente hasta la firma del acta de replanteo, lo que significa que las obras propiamente dichas, no comenzarán hasta las primeras semanas de 2030, si es que Adif mantiene un ritmo ágil en la tramitación de la licitación y adjudicación de las obras.
El siguiente paso es la ejecución material de las obras que,
previsiblemente requerirán del corte de la circulación ferroviaria para adaptar los catorce túneles existentes a los gálibos exigidos por las nuevas normas de
seguridad y a la catenaria híbrida que en el futuro portará tensión a 25.000 voltios de corriente alterna.
Dada la complejidad de los trabajos a realizar y la longitud de los
subtramos, el plazo de ejecución no será inferior a 24 meses, y de cumplirse, estaría finalizado en 2032. Los plazos
señalados, ya se escapan del objetivo marcado para la Red Básica, en la que está integrado este corredor, que era que
estuviese listo para su operatividad de acuerdo con los criterios exigidos para
el Corredor Atlántico el 31 de diciembre de 2030. Pero el retraso puede ser
todavía mayor. El ejemplo lo
tenemos en los 85 kilómetros que median entre Monforte de Lemos y Covas. Los contratos para
la redacción de los proyectos de renovación de la vía y la creación de vías de apartado en estaciones para el
cruce de trenes de mercancías de 740 metros de longitud y renovación de
infraestructura y vía fueron adjudicados en 2020 el primero, con un plazo de ejecución de 18 meses y enero de 2021 el segundo, con un plazo de 24 meses. En ambos casos se
realizaron modificaciones de contrato
posteriores que ampliaron los plazos, en el primero de ellos a 50 meses y el segundo,
48 meses. A pesar de que también esos plazos ya vencieron en 2025, en la
actualidad siguen sin estar concluidos, a tenor de la respuesta del Gobierno a las preguntas de los diputados ourensanos del Partido Popular, encabezados por Celso Delgado, en la que desde el Ejecutivo
señalaban que el contrato seguía en ejecución, en fase de supervisión, tres años después de haber vencido el plazo inicialmente
señalado por el pliego de la licitación.
Esa demora en la redacción de los proyectos del tramo Monforte de
Lemos-Covas hizo imposible cumplir el objetivo de la anterior versión del Plan
Director, presentada por José Luis Ábalos en 2019 y que
aseguraba la finalización de las obras en el corredor entre Vigo y León en
2025. Hoy ya sabemos a ciencia cierta que tampoco se cumplirá el objetivo 2030
de Óscar Puente porque tal como
están las cosas en la actualidad resultará materialmente imposible. Si a esa imposibilidad técnica le añadimos los posibles
retrasos que se acumularán sobre la marcha, el horizonte más optimista de 2032
se puede desviar hasta 2035 o tal vez más tarde. El único tramo oficialmente
finalizado, entre Ourense y Monforte (46 kilómetros), todavía tiene flecos pendientes como son algunos pasos a
nivel y los problemas que surgieron sobre la marcha a la hora de resolver las deficiencias en la
infraestructura, como asegurar terraplenes, trincheras y otros elementos, obligaron a triplicar el plazo del corte de la circulación de siete meses a más de dos años.
Cada ministro que llegó al departamento de Fomento o Transportes viajó a
Galicia con un plan bajo el brazo, salvo Raquel Sánchez que tenía los ojos puestos
en otros territorios y se conformó con venir a la inauguración del AVE. Pero
sus planes no pasaron del powerpoint con los que hicieron las respectivas
presentaciones. Los miles de millones que manejaban estaban todos asentados en una realidad virtual que no se llegó a materializar sobre el terreno. En 2025
cuando tendría que estar concluido su plan Ábalos estaba en la prisión de Soto del Real y la mayor parte de las obras sin tramitar. Para cuando
se cumpla el plazo del plan de Óscar Puente es probable que no se encuentre al frente del ministerio y con toda certeza, no estará lista la principal
arteria gallega del Corredor Atlántico. La realidad requiere de concreción
técnica, tramitación y disponibilidad presupuestaria que no se han dado con la
debida diligencia para cumplir la palabra dada a los gallegos”.
